Conozco a una familia, la familia Faez, el señor Tomás Faez, la señora Katty Eikens,
dedicados a la labor de enseñanza; uno músico y la señora dedicada a la enseñanza de niños
especiales. Hicimos gran amistad, pero por la situación ocurrida en Europa en ese momento,
por las cuestiones del Golfo Pérsico, había demasiado migración y demasiado ilegal.
Yo me encontraba durante ese tiempo con mi esposa, la misma que estaba en proceso de
gestación y tomamos la decisión de regresar al Perú.
Instante en el que vuelta retomo lo que es el brokeraje de seguros y continué con la labor de
asesoramiento, (3) no solamente al señor Venero sino a diferentes otros clientes, los mismos
que se encuentran declarados en la documentación que he presentado a la Dinandro donde se
me hizo la primera notificación en el mes de noviembre. Y a la cual asistí, el que habla, y toda
mi familia en conjunto presentando todas las pruebas que ellas me requerían.
Son fechas aproximadas, señor Presidente, llegó el momento en que el año 1992 Alberto
Venero me dice manifestando su confianza que quería que yo empiece a trabajar con él, pero
como gerente de ventas en su compañía de marca Guts, la ropa casual, pero para la compañía
Coinresa. Tengo entendido que también Coinresa, era compañía que proveía de determinados
elementos a las fuerzas armadas.
Ya para esto, para mí, Alberto Venero era una persona que gozaba de mucha solvencia y
también tenía bastante vinculación con algunos u otros miembros competidores.
Transcurrió aproximadamente unos seis o siete meses y producto tal vez un poco de la intriga
de uno de sus familiares, el señor Víctor Requejo, es que yo decido retirarme para evitar algún
mal entendido que pudiera haber entre la familia.
Y continúo con el asesoramiento del brokeraje de seguros hasta que llega el momento en que
recuerdo muy bien la fecha, no el día pero sí el mes, mayo de 1993, donde Alberto Venero me
cita a una construcción que estaba realizando en Magdalena, que después con el tiempo ya
llegó a ser la Galería Santa Patricia.
En ese momento era una construcción a medio iniciar y me manifiesta de que quería contar
con mi colaboración por el hecho de ser compañeros de colegio y por el hecho de que tenía
ya bastante confianza por el trato comercial que habíamos tenido, el señor Alberto Venero me
indica de que me iba a presentar al señor Luis Duthurburu en conversación directa.
Para esto haciendo un paréntesis, señor Presidente, en el año 1992 le aseguré la fábrica que
ellos tenían en sociedad, el señor Duthurburu y Alberto Venero, la fábrica Fatepsa, una
fábrica de hilandería.
Volviendo al año 93, en mayo, el señor Alberto Venero me indica una fecha específica y me
dice te vamos a pagar figurativamente 3 mil dólares, pero tú me tienes que devolver la
diferencia y te quedas con 800, para que ellos piensen que tú ganas 3 mil dólares y que todo
queda entre nosotros.
Bueno, yo acepté lógicamente, señor Presidente, porque toda labor que uno pueda desempeñar
y todo ingreso va a redundar en el beneficio de la familia, pensé que era una cosa razonable y
buena.
Me invita, me da la dirección en Prolongación Primavera 120, oficina D, segundo piso, en
Surco. quizá como punto de referencia en el primer piso hay un restaurante que le dicen
Cherry. En ese inmueble está ubicada la oficina de DIVE S.A., para mí en ese momento
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