El señor VALENCIA ROSAS.— Señor Presidente, con su permiso. Son varios puntos que de todas maneras necesitan enmarcarse dentro de realidades y vidas. En primer lugar, en la entrevista que sí pude observar por televisión, porque la transmitieron, creo, por Canal 8, precisaron muy bien, y en todo caso podríamos remitirnos a las grabaciones que pudieran haber, precisaron que yo los recibí, llegando ellos de Panamá, pero quizás puede ser trascendente o no, pero es bueno detallar los pormenores. En segundo lugar, si bien es cierto de que hasta el mes de octubre del año 2000 yo recién me pongo en contacto con el ex asesor, era por el único hecho de ubicarme dentro de todo un contexto de años pasados donde habían ocurrido una serie de actividades donde las mismas que yo me dedicaba a cumplir las instrucciones de Alberto Venero como él probablemente lo haya manifestado y me parece haber escuchado también en sus declaraciones. También, señor Presidente, para narrar el detalle y el desenvolvimiento de las cosas, cómo fue cuando llegan los señores Montesinos y seguridad a mi casa. Nos encuadramos dentro de las 12 de la noche de mi llegada del d��a miércoles, amaneciendo del día jueves, aproximadamente me parece que eran como las 2 de la mañana y media o 3 de la mañana. Suena el teléfono y escucho la voz del ex asesor donde me decía: Oye, ¿estás en tu casa con tu familia? Bueno, sí, le digo. Llamada que me sorprendió totalmente. Y también al momento de despertarme de un momento al otro, para ubicarnos, y me dice: Mis miembros de seguridad están cerca de tu casa, ábreles la puerta porque necesitamos hacer uso de tu casa. En ese momento la verdad que me sentí un poco turbado. Y le dije: Mis hijos están en sus cuartos y la verdad que me sorprende un poco la llamada. Haz lo que te digo. En todo caso tienes media hora para abrir la puerta. Es así de que cuando yo le digo a mi esposa: Nelly, por favor, no me preguntes nada, no hagas absolutamente nada, no me reclames nada, pero a mi hijo, Johan y Lennin, vamos a traerlos al cuarto. Y te pido, por favor, que no me digas absolutamente nada. Mi esposa se sentía muy tensionada la pude ver. Es así que en la media hora suena nuevamente el teléfono y al contestar me dicen: No contestes, abre la puerta. Bajo a abrir el carport, ingresa un carro. Había un señor, no ubico quién podría ser, después ingresó uno de los miembros que declaró en esa oportunidad, que miembros de la seguridad, y una tercera persona más, y que pude apreciar que en el momento de que ingresaban, en el cinto, en la parte delantera llevaban unas pistolas. Lógicamente, me dijeron ahí: Oye, vamos a hacer una revisión de toda la casa. Yo le dije: Un momentito, en mi cuarto están mis hijos. Y un poco que me acomodé al asunto. Ingresaron las tres personas, revisaron todas las instalaciones del primero y segundo piso, después salió. Y tengo entendido de que el Mayor Montes, que pude recordar en la declaración que se hizo por televisión, me dijo: Ya, todo está perfecto. Ustedes avancen y estamos a la espera. Él se quedó en la casa. Yo me quedé con él en la cocina. No cruzamos palabras de ningún tipo. Y quizás a los diez minutos volvió a sonar el teléfono y es que ingresa el vehículo donde ya sale el ex asesor, salió una chica también, que al parecer era una empleada doméstica y salió un miembro más de seguridad y un señor alto, que después me parece que era Áybar. Lo pudo identificar dentro de lo que es las fotografías que después en los sucesivos de las comunicaciones periodísticas salían por su rostro. Ese es el hecho, señor Presidente, se da el día jueves, un poco con la preocupación y la tensión. Ellos hicieron uso del dormitorio de mi hijo y de mi hija. Escuché también: Ya nos -52-

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