Introducción / Corrupción, historia y desarrollo 41 superadas.6 Sin embargo, los pocos historiadores que se han aventurado a estudiar la corrupción detenidamente continúan discrepando en torno a cómo documentarla o cuán importante ha sido en el pasado. Varios de estos supuestos históricos aún descansan sobre unos argumentos anticuados, que han impedido el estudio histórico de la corrupción o han aconsejado no llevarlo a cabo. Uno de estos argumentos a priori sostiene que como la corrupción es, por definición, una actividad clandestina, las fuentes que la documentan o bien son muy difíciles de encontrar, o bien no son confiables, pues pueden provenir de denunciantes políticamente motivados.7 Pero en contra de la opinión de los escépticos, existen numerosas fuentes históricas para el estudio de la corrupción. Tratadas con la necesaria cautela metodológica, estas evidencias históricas de corrupción usualmente resultan bastante confiables para proporcionarnos información útil. Abundan las quejas, reacciones y comentarios informados acerca de la corrupción abusiva en la documentación administrativa, legislativa, judicial y diplomática. En el caso del Perú y de otros países latinoamericanos, los archivos contienen una serie de rastros en fuentes coloniales manuscritas e impresas (pesquisas o investigaciones legales, juicios de residencia, memoriales y proyectos), así como en fuentes republicanas (informes publicados e inéditos sobre las rentas y el gasto del sector público, investigaciones parlamentarias, juicios, registros notariales, correspondencia oficial y privada, memorias, diarios, panfletos, informes en periódicos y revistas), que documentan casos claves de corrupción, en un contexto de fracasos institucionales y reformas frustradas. Las fuentes diplomáticas ayudan a contrastar y verificar la información. Los informantes extranjeros pueden confirmar o negar las alegaciones de corruptelas, y hacer valiosas observaciones acerca de las ramificaciones políticas y económicas de los patrones de corrupción domésticos. No obstante, como no todos estos observadores diplomáticos y empresariales fueron lo suficientemente 6. Véase Leff, Nathaniel. «Economic Development through Bureaucratic Corruption»; Bayley, David. «The Effects of Corruption in a Developing Nation»; y Nye, J. S. «Corruption and Political Development: A Cost Benefit Analysis». En Heidenheimer, Arnold (ed.). Ob. cit., pp. 510-520, 521-533 y 564-578, respectivamente; y Waquet, Jean-Claude. Corruption: Ethics and Power in Florence, 1600-1700. Cambridge, Mass.: Polity Press, 1991, pp. 20 y 62. 7. Waquet, Jean-Claude. «Some Considerations on Corruption, Politics, and Society in Sixteenth- and Seventeenth-Century Italy». En Little, Walter y Eduardo Posada-Carbó (eds.). Political Corruption in Europe and Latin America. Londres: Macmillan, 1996, pp. 21-40, esp. 21-22; y Scott, James C. Ob. cit., p. ix.

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