160
Alfonso W. Quiroz
bién surgió en estos días de confusas luchas por el poder. Estas circunstancias
posicionaron a Elías, jefe de la milicia urbana de Lima, como líder del gobierno
en desafío a la autoridad militar de Echenique en la sierra de Lima y Junín.
En el periodo 1844-1845, la anarquía en el país dio paso a un amplio
apoyo, incluso por parte de Elías y Echenique, al general Ramón Castilla, nombrado presidente después de vencer a Vivanco.86 Castilla era un general valiente
y capaz, exministro de Hacienda de Gamarra y amigo de La Fuente al inicio
de su carrera. También era íntimo amigo de Pedro Gonzales Candamo, un
importante comerciante y prestamista que obtuvo importantes favores durante
los dos gobiernos de Castilla. Un líder pragmático aunque xenófobo, Castilla
dio inicio a reformas administrativas y arreglos políticos fundamentales que generaron cierta estabilidad durante varios años. Sin embargo, Castilla no estuvo
exento de acusaciones por deshonestidad administrativa. Durante su mandato
como subprefecto de Tarapacá en 1829 se le acusó de complicidad en el contrabando de licor a través del puerto de Arica.87
En noviembre de 1845, Albert Jewett, encargado de negocios de EE. UU.
en Lima, reportó que, cuando le tocó enfrentar la renuencia del gobierno peruano a efectuar pagos de indemnización a ciudadanos estadounidenses previamente acordados, tuvo que lidiar con «el más extraordinario gobierno desleal,
corrupto e insolente». Según Jewett, el general Castilla era un «hombre sumamente ignorante» y su gabinete estaba conformado por «ladrones audaces y sin
escrúpulos del erario público, que no permitirán que un dólar del dinero del
de interés [… Sin embargo,] quienes le conocen bien dicen que es honesto en las cuestiones de dinero, y que no saquearía ni desfalcaría del modo que aquí lo hacen casi todos los
que pueden» (Pickett al S. S., Lima, 3 de julio de 1844, n.° 96, Despatches 1826-1906, roll
6, USNA). Sin embargo, Elías fue acusado posteriormente de «haber malversado enormemente», puesto que «mientras estaba en el poder canceló» todas sus deudas anteriores. «De
ser esto cierto habría jugado sus cartas hábilmente, y su oportuna deserción de Vivanco
no solamente fue algo políticamente hábil, sino además rentable. Sin embargo, en la época
en que se unió al Director se le consideraba rico pero muy endeudado» (Pickett a John C.
Calhoun, Lima, 31 de octubre de 1844, n.° 103, Despatches 1826-1906, roll 6, USNA).
86. En 1844, el presidente civil interino, Meléndez, reveló la existencia de varias corruptelas
en el otorgamiento de cargos y pensiones oficiales, así como la incapacidad de procesar a
los funcionarios corruptos debido al mal funcionamiento y los retrasos intencionales en el
sistema judicial, hecho que conducía a la impunidad (Basadre, Jorge. Ob. cit., vol. 3, p. 69).
87. Basadre, Jorge. Ob. cit., vol. 3, pp. 77-78. Véase, también, la correspondencia de Castilla
con Antonio Gutiérrez de la Fuente (1823-1840) en el epistolario en Archivo Castilla 3.
Lima: Instituto «Libertador Ramón Castilla», 1961.
Select target paragraph3
Connect to a paragraph
Connect to an entity
Disable highlights
Add to table of contents