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Alfonso W. Quiroz
más, Wilson acusó a los jueces de la Corte Suprema Francisco Javier Mariátegui
y Manuel Antonio Colmenares de ser criaturas de La Fuente y de haber convertido la investigación en un juicio contra el mismo Wilson.82
La muerte en combate de Gamarra en 1841 y la caída de su sucesor
Manuel Menéndez en 1842 desencadenaron otra crisis de inestabilidad política,
anarquía y saqueo, que hicieron que las potencias extranjeras intervinieran para
proteger a sus ciudadanos en el Perú.83 La Fuente continuó con sus depredaciones en 1843. Como ministro de Hacienda en el breve gobierno del general
Francisco Vidal, se sospechaba que La Fuente había huido con 23.000 dólares
luego de un fallido intento por contratar agentes franceses para destruir una
nave al servicio del caudillo Manuel Ignacio Vivanco.84
En este contexto, Elías colaboró en un inicio política y económicamente
con Vivanco, el autoproclamado Director Supremo. Sin embargo en junio de
1844, como prefecto de Lima, Elías tomó la autoridad suprema para sí mismo
y dio una proclama contra los supuestos egoísmo, incompetencia y deshonestidad de Vivanco.85 Una profunda enemistad entre Elías y Echenique tam82. Wilson a Palmerston, Callao, 17 de noviembre de 1841, FO 61/80, ff. 211-215, NAUK, y
anexos sobre procedimientos legales, ff. 234-327v. Temiendo por su vida, Wilson se refugió en una nave francesa. El ministro de Relaciones Exteriores Agustín Guillermo Charún
protestó por la falta de confianza de Wilson en las autoridades policiales y judiciales peruanas, en una publicación que contiene correspondencia y documentos relevantes: Protesta
que hace el gobierno del Perú contra la conducta del Encargado de Negocios de Su Majestad Británica D.
Belford Hinton Wilson y su inmotivada separación del territorio peruano, acompañada de los documentos
principales sobre los motivos de queja alegados por ese funcionario. Lima: Imprenta del Estado por
Eusebio Aranda, 1842.
83. Los bloqueos y embargos por fuerzas de caudillos en pugna desde 1842 habían perturbado
el comercio neutral y, según un diplomático, «[ha] caído tan bajo el carácter militar aquí que
los comandantes de las naves de guerra bloqueadoras [...] se han dedicado al contrabando,
usando sus naves para recibir mercaderías contrabandeadas, y participando, sin duda, en
las ganancias» (Pickett al Secretario de Estado [en adelante, S. S.], Lima, 3 de julio de 1844,
n.° 96, Despatches 1826-1906, roll 6, USNA). En 1843, Manuel Suárez, el intendente de
policía, fue acusado públicamente de cometer abusos administrativos, entre ellos la imposición de multas, que no remitía al tesoro público, y de fraude en obras públicas: «Manuel
Suárez [...] contra Antonio Baeza», Abuso de Libertad de Imprenta, CSJL, leg. 714, AGN.
84. Witt, Heinrich. Diario 1824-1890…, vol. 2, pp. 66-67.
85. «Resulta algo difícil entender la defección de Elías [...]. Él es acaudalado, respetable e influyente [...] pero luego de respaldar a Vivanco contra viento y marea, con dinero y servicios,
durante quince meses, convirtiéndose en el instrumento para poner en efecto sus duras,
ilegales y arbitrarias medidas [...] ciertamente deja cierto lugar para dudar de [Elías] su falta
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