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Alfonso W. Quiroz
Los nuevos agentes diplomáticos José J. Olmedo y José Gregorio Paredes
observaron el desastre del incumplimiento de los préstamos peruanos de
1826, debido, según describen, a las transacciones especulativas de los agentes
Kinder y Robertson, agravadas por la repentina contracción del mercado de
capitales londinense. Al verse privados, en consecuencia, de los fondos para
sus salarios y gastos, Olmedo y Paredes se quejaban insistentemente de que debían pagar los gastos oficiales con sus propios recursos y con crédito privado.30
Esta situación alcanzó niveles absurdos a finales del decenio de 1820 y en el
de 1830, cuando los agentes diplomáticos peruanos en Londres pasaron a ser
«acreedores» del Estado debido a los salarios que se les debía. Sin embargo, era
la obligación de estos diplomáticos peruanos, irregularmente pagados, el llevar
a cabo los asuntos, tratos y contratos esenciales para la posición, las finanzas y
el comercio internacionales del naciente país.
Al no contar con un ingreso legítimo suficiente, los diplomáticos peruanos encontraron la forma de conseguir comisiones y tratos impropios con los
cuales enriquecerse. Juan Manuel Iturregui prosiguió con una tendencia establecida por los primeros enviados diplomáticos peruanos en la década de 1820,
de verse envuelto en negociaciones dudosas con financistas y proveedores
30. «Continúa el estado calamitoso de esta plaza, la misma desconfianza y la paralización
de los negocios […]. Por lo tanto no nos es dado mover nada en materia del nuevo
empréstito: y nuestra atención está en la actualidad repartida entre el examen de cuentas,
procurar que el contratista D. Tomás Kinder realice la suma necesaria para el pago de
dividendos que se cumple en el próximo abril, cuya falta acabaría por postrar el abatido
crédito que se hallan los fondos del Perú que algún día han descendido a 30, y tratar por
último con el mismo de que proporcione los medios de nuestra subsistencia y de los
ocho jóvenes que nos están encomendados», Olmedo y Paredes a M. R. E., Londres, 2 de
marzo de 1826, n.° 19, 5-17/1826, AMRE. Los costos incluían el mantenimiento de ocho
(posteriormente quince) jóvenes peruanos (entre ellos Juan Gutiérrez de la Fuente y
Francisco Rivero) enviados por el Estado a estudiar en Londres y París. Urgido a que devolviera la parte no vendida de los bonos emitidos, Kinder se rehusó «por haber dispuesto [de ellos] indebidamente. El único remedio de este mal es entrar en un litis que debe
reputarse como un mal mayor siendo como son sumamente dilatorios y extremadamente
costosos los pleitos en este país, en donde poca o ninguna protección deben esperar
los extranjeros especialmente los que no pertenecen a estados reconocidos», Olmedo y
Paredes a M. R. E., Londres, 15 de mayo de 1826, n.° 31, 5-17/1826, AMRE. Con respecto
a su precaria situación financiera personal, véase también Olmedo y Paredes a M. R. E.,
Londres, 12 de abril de 1826, n.° 24, 5 de septiembre de 1826, n.° 49, y 20 de noviembre
de 1826, n.° 60, 5-17/1826, AMRE.
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