La señora PRESIDENTA.— ¿Hasta altas horas? El señor PONCE DE LEÓN BÁEZ, Guillermo.— Me acuerdo que una vez, creo que por ahí fue el atentado de el Canal 2, sí, por esa fecha. La señora PRESIDENTA.— Fue el 4 de junio. El señor PONCE DE LEÓN BÁEZ, Guillermo.— ¿Ah? La señora PRESIDENTA.— El atentado a Canal 2 fue el 4 de junio. El señor PONCE DE LEÓN BÁEZ, Guillermo.— Entonces ha sido junio, fue en junio, no me acuerdo, fue en el año, pero por esa época será. Me acuerdo por lo del atentado porque ese día el Presidente creo que estaba ocupado y él esperó y entonces conversamos y le pregunté qué había pasado y me dice: "Tú crees que la prensa crea que esto es de Sendero, del MRTA o del APRA —también me dijo." La señora PRESIDENTA.— ¿Quién le dijo eso? El señor PONCE DE LEÓN BÁEZ, Guillermo.— Montesinos. "Ah, bueno, no sé —le digo— pero el APRA no creo porque ya no están, no tienen por qué hacerlo; debe ser Sendero —le dije." Bueno, ya, con él no hablaba mucho. Pasaron los días, yo ya estaba cansado, entonces yo a veces conversaba con el Presidente porque estaba dentro de seguridad, le dije: "Señor, me parece que en el Palacio de Gobierno usted está con más seguridad que acá en el SIE, porque de acá pueden lanzar un mortero y no hay seguridad. En cambio en Palacio..." Desde el 91 en el Palacio él había dispuesto, le habían informado, continuamente le informaban que iban a atentar con el Palacio, le creaban un ambiente de tensión; y ordenó que todas las ventanas se pusieran de fierro, el techo también como sombrillas de fierro, y se dispuso que todas las puertas a partir de las 22 horas se coloquen candados con cadena y se abran a las 6 y media porque a esa, a un cuarto para las 7 salían sus hijos al colegio, y de ahí nuevamente estaba abierto el Palacio, y a partir de las 22 horas nuevamente se vuelven a poner las cadenas. Entonces yo le digo: "Está usted allá más seguro". Entonces me dijo, me miró, como ya es su costumbre: "Le respondo dentro de un rato", me dijo. A la hora me manda llamar el edecán y me dice: "De parte del Presidente que prepare todo para su desplazamiento a Palacio." Coordiné todo el desplazamiento con la policía, y lo desplazamos a más o menos a las 24 horas. Al día siguiente, en la mañana, a eso de las 7 y media que llegaba el general le di cuenta que el Presidente ya estaba acá, le conté lo que había pasado. "¿Cómo? ¿Qué? ¿No está allá?" me dice. Le conté lo que le había recomendado. "Ah, ya.", me dice. Al mediodía me comunica nuevamente que debía presentarme al SIN, le general me llamaba. Así fui, me dice: "El doctor quiere hablarle." Yo he llegado al SIN, me acuerdo, a eso de las 12. La señora PRESIDENTA.— ¿El doctor? El señor PONCE DE LEÓN BÁEZ, Guillermo.— Doctor le decían a Montesinos. Me hizo esperar hasta eso de las 22 horas, 22 y 30 más o menos, ahí sentado. Cuando he entrado —con disculpe de la señora, no acostumbro a decir lisuras, pero esta es una investigación que quisiera decirlo— entré y de frente me dijo: "Oiga, ¡carajo! —así me dijo— -16-

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