haya una salida violenta y es que me ordenan a mí un día viernes de que .. El señor PRESIDENTE.— ¿Viernes, qué fecha? El señor WILLIAMS ZAPATA.— Fue un viernes 18, martes 22, 21, 20, 19, viernes 18, de abril. El señor PRESIDENTE.— De abril, ¿quién ordena? El señor WILLIAMS ZAPATA.— El general Hermoza. El señor PRESIDENTE.— ¿El general Hermoza le ordena? El señor WILLIAMS ZAPATA.— Personalmente, me llama y me dice “Williams, el Presidente ha dispuesto que se haga la operación, ya está reunido el Consejo de Ministros para que le den la aprobación a él. Entonces, el Consejo de Defensa, no de Ministros. El señor PRESIDENTE.— Vamos a cambiar el asiento, un segundito. —Se suspende la sesión. —Se reinicia la sesión. El señor PRESIDENTE.— Reiniciamos la sesión con el general José Williams Zapata. Le ordena el general De Bari Hermoza el viernes 18 de abril, personalmente la incursión en la embajada, en la residencia de la embajada. El señor WILLIAMS ZAPATA.— Sí. El señor PRESIDENTE.— ¿Cómo fue? El señor WILLIAMS ZAPATA.— Ah, me da la orden, yo reúno a la patrulla y comenzamos a entrar desde el día viernes a eso de las 20 horas. Nosotros entramos en una rutina que mantuvimos los 3 meses ¿no?, un patrullero, un furgón que todos los días hacen 2 y a veces, y 3 viajes cada día, todos los día. Y de noche eventualmente. Iban vaciós pero siempre iban, para no romper esa rutina. Entonces, porque teníamos previsto que para poder entrar a la residencia, nosotros no podíamos despertar ningún tipo de atención. Nosotros llegamos a entrar a la residencia 142 hombres que entraron todos ellos, por lo menos unas 8 veces. Los comandantes de grupo y yo hemos entrado muchísimas veces más, no a la residencia sino me refiero a las casas aledañas, porque todas esas casas estaban alquiladas, o sea, la teníamos bajo control. Entonces, hemos entrado, por lo menos, 10, 12, ya no recuerdo cuántas veces he entrado. Si nosotros sumamos todo eso hacemos más de un mil entradas y un mil entradas de las que nadie se dio cuenta antes del mismo día y el mismo día nosotros entramos con escaleras de 3 metros, combas, camillas, 5 médicos, 10 enfermeros, extinguidores; o sea, toda una infraestructura grande. Entonces, fue una tarea que costó bastante trabajo, bastante detalle sobre todo. Entonces, en esa rutina entramos desde ese viernes, entramos entonces el viernes toda la noche, siguió el carro haciendo su rutina, el día siguiente siguió su rutina. Lógicamente en ese furgón y en ese patrullero de 6 pasajeros iban metidos 8, 10 comandos, en la maletera y en todas partes y los carros entraban de frente a las cocheras de esas casas que estaban detrás de la residencia y ahí -152-

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