se bajaban, y por unos túneles nos dirigíamos cada uno al perímetro, porque cada uno tenía su
responsabilidad.
El último hombre entró como a las 3 y 20 de la mañana. Yo entré el día domingo a eso de las 9
de la noche y el último debe haber entrado y coincidentemente fue Valer porque me llamó por
radio porque no utilizábamos teléfono, sino, perdón no utilizamos radios sino teléfonos
alámbricos, teléfonos de campaña para que no nos vayan a detectar ellos, porque tenían uno o 2
scanners.
Entonces, me dio cuenta que había entrado el último hombre, al día siguiente estuvimos
preparando, al día siguiente colocamos las cargas debajo del ..
El señor PRESIDENTE.— ¿El día 109 de abril?
El señor WILLIAMS ZAPATA.— No, no, entramos viernes en la noche, sábado y domingo
hasta las 3 de la mañana. El día lunes colocamos las cargas bajo la residencia; o sea, en los
túneles bajo el comedor una carga, bajo la sala otra y en la biblioteca una tercera carga.
En todas las cargas sumábamos más o menos 22 kilos de C4, explosivo plástico que convirtiendo
a dinamita comercial equivale más o menos 90 kilos de dinamita. Eso lo fuimos calculando de a
pocos, la tarea fue de muchos detalles ¿no?. Esas cargas para que exploten no le pusimos un
fulminante eléctrico, le pusimos 3 fulminantes por si falla una a cada una de las 3 y en lugar de
tener un explosor que es un artefacto que sirve para generar la chispa que prende el fulminante
(28) eléctrico, teníamos explosor, teníamos batería, tenía batería de carro y teníamos corriente
eléctrica por si nos vaya a fallar alguna de ellas. Una falla de esas, hubiera sido una desgracia.
Entonces, se colocaron las cargas del túnel, las salidas y dentro del hueco, dentro de la chimenea,
se hace un hueco que le dicen hueco de perro, o sea, paralelo al suelo donde se mete la carga.
Entonces, metimos las cargas ahí e hicimos una acción que se llama atacar, o sea, llenarla de
barro, barro lo hacíamos afuera, lo traíamos en balde y teníamos que escarbar ahí con una
frazada abajo para que no suene.
Nosotros estábamos a 12 centímetros de ellos y los escuchábamos, entonces, colocamos las
cargas ahí y terminamos a golpe de 12 del día.
Entonces, ellos comenzaron a jugar pelota el día lunes como a la hora normal y ahí hubo la
primera oportunidad, pero era muy pronto. Entonces, vimos que sí entramos, no entramos,
bueno, me tocó dar la orden, no entramos.
El señor PACHECO VILLAR (FIM).— Pero en ese momento el operativo ya estaba su
exclusiva responsabilidad o seguía recibiendo órdenes de fuera, de Nicolás de Bari o de alguien
más.
El señor
.— No, no, no. O sea, la parte operativa, el entrenamiento siempre fue mi
responsabilidad. A mí me supervisaban los mandos militares mi entrenamiento, iban, miraban el
entrenamiento y en dos oportunidades estuvo el Presidente viendo.
El señor PACHECO VILLAR (FIM).— Alberto Fujimori.
El señor
.— Sí, el ex Presidente, viendo un ensayo general, hicimos dos ensayos
generales, tal y conforme tenía que ser la operación, con la misma cantidad de explosivos.
Nosotros hacíamos las prácticas en terrenos semejantes a la residencia real, porque una cosa es la
resistencia de materiales en arena, en cascajo y en otro tipo de tierra. Si en casco, por ejemplo,
hacemos el hueco, en otra tierra no lo hacemos.
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