este pago así?
El señor CESTI HURTADO.— A mí lo único que me preocupaba era que se pagara, porque
inicialmente no se quería pagar.
El señor PRESIDENTE.— Pero no es lo mismo que se pague al Ejército que se le pague a la
empresa proveedora, no tiene que ver una cosa con la otra. Usted no tiene ninguna garantía de si
el Ejército le ha pagado a la empresa proveedora los bienes y por lo tanto la empresa proveedora
no tiene por qué ser la que recibe el seguro si quien lo contrata es el Ejército.
El señor CESTI HURTADO.— Ya, pero tal vez eso no es, digamos, lo más grave. Hay cosas
más graves dentro de esas órdenes que se dieron. Es como el seguro, usted tiene un carro nuevo,
digamos un Toyota 2000, y no quiere que le den el cheque, dice “oye, tráeme el carro” y va a la
compañía y compra el carro en la Toyota y le entrega el carro. Ahí no habría ningún problema,
eso es lo natural, como yo lo vi y debió haber pasado.
Pero, ¿qué pasó? La realidad fue otra. En el ejemplo que le estoy poniendo...
El señor PRESIDENTE.— O sea, lo que usted entendió es que se le pagaba al proveedor
porque el proveedor iba a entregar un bien de la misma calidad que el que había sido objeto del
siniestro.
El señor CESTI HURTADO.— Así es. O sea, para mí eso estaba claro. Pero lo que pasó
realmente...
El señor PRESIDENTE.— ¿Qué establecía esa garantía?
El señor CESTI HURTADO.— La relación que tenía este proveedor con el Ejército.
El señor PRESIDENTE.— Pero eso es sólo una relación personal, no hay ningún papel que
acredite...
El señor CESTI HURTADO.— No, sí hay la oferta de Debrett que salió publicada, inclusive,
tomándolo de otra forma en el diario Liberación; pero ellos el dan otra tonalidad.
Pero poniendo en el ejemplo, es como que la compañía habla para que le paguen un carro nuevo,
pero se ponen en, no sé cómo llamarlo, o un acuerdo entre ellos y en lugar de entregarle un carro
a usted del 2001 le entregan pues un 1998 que vale la mitad, un carro usado viejo, y encima en
lugar de pagarle, usted después se entera de que en lugar de pagarle por un helicóptero nuevo o
por su auto que debería costar nuevo 30 mil dólares, pues le pagaron 50 mil. Eso es lo que ha
pasado.
O sea, los seguros de un helicóptero nuevo, cero kilómetros, los habíamos asegurado en 2
millones de dólares, pero en el contrato de la facultad de compra la tenía Popular y Porvenir.
Entonces, decían: o te indemnizo o te compro el helicóptero. Entonces, eso fue lo que planteó
Miyagusuku “o te pago los 2 millones”, pero no quería soltar la plata, ya tenía tiempo, “o te
compro un helicóptero”.
El señor PRESIDENTE.— ¿Quién tenía que ser el veedor de que ese helicóptero era aceptable?
El señor CESTI HURTADO.— El que firma y le acepta esto es el general León. El general
León, que tiene una reunión con Miyagusuku, y le manda un oficio aceptando la propuesta para
que sea Popular y Porvenir quien compre. Eso pasa el primer año.
O sea, en el segundo año...
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