propuesta de asesoría. El señor VALDIVIA ROMERO (PAP).— Usted nos ha dicho de que el señor Miyagusuku era un delincuente. ¿Le exigió alguna comisión por la cuentas que usted tenía en Popular y Porvenir? El señor .— Miyagusuku siempre le pedía a todo el mundo comisiones. Yo jamás acepté pagar comisiones por las cuentas que administraba. Pero en todo el mercado era muy enterado y el encargado de pasar el sombrero era Manuel Miyagusuku, su hermano, era el encargado que iba a visitar los Brockers y bueno, te pago tanto y me devuelves tanto. Y eso pasaba. Con mi empresa jamás pasó. El señor VALDIVIA ROMERO (PAP).— ¿A usted lo visitó el señor Manuel Miyagusuku? El señor .— Sí, o sea, yo lo conozco al señor Manuel Miyagusuku. Ha ido a mi oficina en varias oportunidades. Lo que hizo mi empresa es hacer descuentos en la factura, es lo único que acepté y no pasar nada por lo bajo. O sea, si ustedes consideran de que debo darle un descuento a la empresa, muy bien, es para la empresa; entonces, hemos hecho descuentos a Popular y Porvenir. Nunca he pagado ni comisiones ni pagado nada; o sea, de lo que me tocaba del trabajo profesional que hacía la empresa, le otorgábamos un descuento en la factura en favor de Popular y Porvenir. El señor PRESIDENTE.— ¿Cuál es su apreciación del Director, el señor Hernández? El señor .— El señor Hernández Marquez... Yo envié en el año 95 porque Popular y Porvenir había recibido las indemnizaciones de varios helicópteros. Eso lo recibí en confirmación, he viajado dos o tres veces a Londres para ver estos temas. Pero me reunía con ellos y ellos me entregaron, el señor Peter Harry que era el más más de la aviación mundial, y de puño y letra me ponía fecha tal he pagado a Popular y Porvenir, ya habían pasado 6 meses y al Ejército no le entregaban su dinero. ¿Qué es lo que pasaba? De que Miyagusuku recibía ese dinero, millones de dólares, lo metía en la cuenta y no lo pagaba, y cuando venía fin de año yo no sé si lo sacaba de Popular o no, no puedo eso verificarlo; pero sí puedo confirmar de que él recibía el dinero de los reaseguradores para pagar las aeronaves y se quedaba con el dinero 5, 6 meses, pasaba el año fiscal, aparecía con una tremenda utilidad pero era porque no había pagado sin extras. Tenía caja y bestial todo, para aparentar que estaba caminando bien la empresa; pero él se demoraba. Entonces, yo le puse por escrito, se lo puse, y me valió una denuncia por difamación. Fue una carta notarial que le mandé a Augusto Miyagusuku acusándolo de delincuentes a él... El señor PRESIDENTE.— ¿Con qué fecha? El señor .— En el año 95, finales del 95. El señor PRESIDENTE.— ¿Puede sacarnos copia de esa carta? El señor .— Fue motivo de una querella que me pusieron ellos. -12-

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