Entonces existía el decreto supremo pero usted igualmente podía pedir una consulta o elevar al ministerio respectivo un planteamiento, una crítica, una preocupación. No sé si hubo una acción de ese estilo. El señor IBERICO IBERICO.— Si me permite, señor Presidente. Yo no he dicho que consulté la Ley N.° 26283, yo he dicho que discrepé de la vigencia de la Ley N.° 15283, sus ampliatorias, y de la vigencia del Decreto Supremo N.° 120. Es por eso que propuse la derogatoria de ambas y se me fue aceptado. El señor PRESIDENTE.— Eso está muy claro, eso quedó muy claro. Mi pregunta es: ¿Hizo alguna consulta sobre la legalidad del Decreto Supremo N.° 120? El señor IBERICO IBERICO.— No, no. La consulta que hicimos, hasta donde recuerdo, al doctor Zolezzi fue la aplicabilidad de la sétima disposición final a las empresas que habían suscrito convenios de estabilidad. En base a eso sustentamos también, o sea, respaldamos nuestra opinión respecto de los convenios en esa consulta. Pero nosotros no podíamos ignorar y rebasar la existencia del Decreto Supremo N.° 120, cualquiera fuera nuestra opinión sobre eso. Y yo he manifestado con claridad, creo, cuál era mi opinión personal. El señor PRESIDENTE.— Usted creo que ordenó un proceso de fiscalización o propuso priorizar un proceso de fiscalización, yo salí en ese instante un segundo. El resultado de ése, primero ¿se produjo el hecho de la fiscalización bajo su gestión? ¿Y hubo resultados? El señor IBERICO IBERICO.— No, no. Yo ordené, recomendé, porque yo no digitaba las fiscalizaciones, recomendé que como criterio de selección para los contribuyentes a ser fiscalizados en los meses siguientes a abril del 2000 se consideraran, dije, dos cosas, cuando usted se retiraba: una, que hubiera revaluado para verificar si estaba cumpliendo o no con la sétima disposición final; y segundo, para verificar estas deducciones y cosas. Yo entiendo que sí se programaron... El señor PRESIDENTE.— ¿Pero usted no las conoció? El señor IBERICO IBERICO.— No, señor Presidente. Yo entiendo que sí se programaron, que las programaciones, cómo puedo decir, los equipos sino las... El señor PRESIDENTE.— Las programación de las fiscalizaciones. El señor IBERICO IBERICO.— La programación no se hace pues hoy día para mañana. El señor PRESIDENTE.— ¿Pero usted las conocía? ¿Usted conocía las programaciones? El señor IBERICO IBERICO.— No, no. El señor PRESIDENTE.— O sea, el Superintendente Nacional no tomaba conocimiento de la programación de fiscalizaciones. -48-

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