eso y, más aún, nunca he pretendido que se pudiera llegar a los extremos de pensar que yo en alguna medida pudiera hacerle daño a la familia de Alberto, a la cual respeto y aprecio. El señor CUARESMA SÁNCHEZ (FIM).— ¿Significa, señor Valencia, de lo que usted aclara, que la propiedad de playa Arica es suya o fue suya? El señor VALENCIA ROSAS.— Sí, era mía. Pero, perdóneme, como le mencionaba hace un momento, estamos hablando de tres primeros lotes. Y si usted recuerda, de acuerdo a todas las investigaciones y todo el impacto publicitario periodístico que se ha dado, existen otras propiedades colindantes, de las cuales yo no he sido propietario. Pero, como le decía, señor Cuaresma, con el debido respeto, voy a declarar en la siguiente reunión totalmente, porque son detalles que usted comprenderá que en su debido momento el Poder Judicial podrá tomar en cuenta para sus opiniones, lo cual pido que se me entienda desde el punto de vista humano que está mi vida de por medio, mi vida cotidiana de por medio. El señor CUARESMA SÁNCHEZ (FIM).— Señor Valencia, el señor Venero ha dicho, en torno a Vladimiro Montesinos, otro de los favores que le hacemos es conseguirle una casa en la playa, porque se moría por una casa en la playa. Y le manifiesto que no encontraba ninguna, pero mi amigo Valencia había acabado de comprar un lote y estaba construyendo un hotel en la playa Arica; entonces, él me dice: mira, lo que yo exijo —se refiere a Vladimiro— es primero que sea cerca, que no sea muy lejos de Chorrillos; en segundo lugar, que tenga teléfono y que tenga luz y agua. Entonces, él —o sea, Vladimiro— visitó la casa Arica, le gustó y me pidió que por favor Valencia le alquilara la casa, no se la vendiera primero, sino primero se la alquilara. ¿Primero le alquiló usted la casa a Vladimiro, o no? El señor VALENCIA ROSAS.— Señor Presidente, en total libertad de mi respuesta en este momento, creo que no va a interferir en nada en las investigaciones que el Ministerio Público y el Poder Judicial está realizando, al cual les debo mi respeto, voy a declarar ese detalle. Efectivamente, como hace un momento he narrado, aproximadamente en el año, posiblemente en noviembre del año 93, yo compré la casa ubicada en el lote 22 al señor Pozo, y dadas las circunstancias, y haciendo un paréntesis, señor Presidente, en el momento que ingresó la Policía a mi casa (6) tengo entendido que han requisado vídeos donde se prueba que efectivamente fui el primer poseedor de esa casa. Aproximadamente en el lapso de un año construí algunas habitaciones y pude obtener los lotes 1 y 2 para poder tener una cochera. Es que en ese momento, no recuerdo la fecha exactamente, el señor Alberto Venero, para quien yo trabajaba, me dice: tienes que buscar una casa de playa en el sur, que tenga piscina y esté frente al mar. A lo cual accedí, busqué desde Santa María hasta los balnearios cercanos a Lima, y pude apreciar de que en ningún lugar existía esa casa con esas características. En algún momento yo recuerdo haberle comentado de la propiedad que tenía y la intención de construcción del hotel que yo había estado realizando. Es así que el señor Alberto Venero me dice: “hermano, a mi pariente —porque él siempre se refería, en ese momento yo desconocía de quién se trataba en ese entonces, ubiquémonos por -24-

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