El señor CUARESMA SÁNCHEZ (FIM).— ¿Era el Centro de Estudios Estratégicos? El señor VALENCIA ROSAS.— Ah, correcto, correcto. El señor CUARESMA SÁNCHEZ (FIM).— Aja, el Centro de Estudios Estratégicos. El señor VALENCIA ROSAS.— Sí, sí, sí, sí. El señor CUARESMA SÁNCHEZ (FIM).— ¿Compañía fantasma o no? El señor VALENCIA ROSAS.— Sí compañía fantasma. El señor CUARESMA SÁNCHEZ (FIM).— Fantasma ¿no? ¿De ahí venía la plata? El señor VALENCIA ROSAS.— No, de ahí iba de acá y retornaba el dinero. El señor CUARESMA SÁNCHEZ (FIM).— Muy bien. En otra parte el señor Venero dice, y con esto concluyo: "Sí existe, pero Valencia convenció al señor Samillán que le diera su cuenta y le depositó creo algo de 60 u 80. No me acuerdo la cantidad. O sea, le dio por 6 u 8 meses recibos por esta compañía de México, por la compañía de Bolivia y por la compañía de Holanda, que era de propiedad de un amigo personal de Juan Valencia que conoció cuando Valencia vivía en Holanda donde creo que ha vivido un año y medio" ¿Significa que usted también tenía relación estrecha —pregunto— acaso con Samillán, sí o no? El señor VALENCIA ROSAS.— Sí, como hace un momento narré el echo de la llamada telefónica de César Samillán donde él me pide, por favor, que no haga declaraciones reales, yo me pregunto, permítanme hacer una reflexión, señor Presidente, ¿usted cree que a una persona que es vicepresidente del Banco de Comercio, director del Banco de Comercio, director de la Financiera Regional, director en el Hotel Las Américas, profesor con grandes titulaciones en una universidad de México, director en ALPECO, yo voy a convencer para que me dé su cuenta para depositarle? No, señor Presidente. Lo que ocurría es que todo era coordinado por Alberto Venero, y simple y llanamente por los favores recibidos de los trabajos que tenía César Samillán Incio es que él acepta hacer toda esta gestión. Y también, en un primer momento, el dinero que era remitido a México me era entregado en efectivo por Alberto Venero y yo lo expatriaba o lo transfería a México, hasta que llegó un momento en el que dije, sin ánimos de ninguna malicia: "oye, César, asume tu responsabilidad y tú mismo tienes que transferir"; pero no como se deja ver de la narración y su pregunta que yo en alguna medida he utilizado malas artes para convencer y usar de las cuentas de terceras personas. El señor CUARESMA SÁNCHEZ (FIM).— Señor Valencia, yo le pido que no lo tome a mal, no se ofenda. Tampoco lo tome como conclusión mía, voy a hacerle una pregunta. Samillán ¿no es cierto?, Venero ¿no es cierto?, Duthurburu y otros jefes más, y ahí Valencia -81-

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