que por favor fungiera como propietario de la propiedad de los lotes 22, 1 y 2.
El señor CUARESMA SÁNCHEZ (FIM).— ¿Y accede Esteves?
El señor VALENCIA ROSAS.— Sí, efectivamente, señor Cuaresma. Porque él no veía que
había ninguna implicancia; además, no se sentía ninguna desconfianza que pudiera en algún
momento generar alguna posesión obligada de lugar, ¿no?
El señor CUARESMA SÁNCHEZ (FIM).— ¿Se hace la transferencia a nombre de
Esteves? ¿Se hace la titulación a nombre de Esteves?
El señor VALENCIA ROSAS.— Está ahí, señor Cuaresma. Es más, yo le diría si ustedes
pudieran haber tenido la documentación que sustenta las propiedades, pueden apreciar que mi
nombre no aparece en ningún momento. Lo que pasa es que yo era conocido en la zona y
todos los vecinos lógicamente me conocían, y es por eso que para todo el mundo era la
propiedad de Juan Valencia.
El señor CUARESMA SÁNCHEZ (FIM).— Muy bien. Entonces, Esteves es el que aparece
como propietario de esta vivienda que usted vende a Vladimiro Montesinos. Pero Montesinos
quiere más lotes y empieza a comprar alrededor o en cercanías de esa propiedad. ¿Es cierto o
no es cierto?
El señor VALENCIA ROSAS.— Efectivamente, señor Cuaresma.
El señor CUARESMA SÁNCHEZ (FIM).— ¿Cuántos lotes más?
El señor VALENCIA ROSAS.— ¿Le podría responder al detalle en la otra sesión?
El señor CUARESMA SÁNCHEZ (FIM).— Sí, pero un cálculo, ¿dos, tres?
El señor VALENCIA ROSAS.— Yo le voy a responder al detalle, puntualizadamente.
El señor CUARESMA SÁNCHEZ (FIM).— Perfecto, gracias.
Su amigo Alberto Venero, dice: Valencia compraba los lotes y se preocupaba en hacer la
transferencia a nombre de los que Montesinos le decía. ¿Cierto?
El señor VALENCIA ROSAS.— Bueno, ante esa afirmación, señor Cuaresma, debo de
manifestar que yo recibía las instrucciones de Alberto Venero, ya que es público y conocido
por muchas personas que yo trabajaba para Alberto. Y él, de acuerdo a algunas declaraciones
que he podido percibir en los medios de televisión, manifiesta que efectivamente me convoca
para trabajar con él.
Y si bien es cierto que yo hacía la gestión del trabajo encargado por Alberto, pero finalmente
era simple y llanamente una persona que colaboraba como un empleado común y corriente.
El señor CUARESMA SÁNCHEZ (FIM).— Usted tenía otro lotecito, un triángulo, que
estaba muy cerca de la casa. Montesinos le solicita que también se lo alquilara para que
pernoctara ahí una parte de la seguridad, que en caso que hubiera algún problema entonces,
vía radio, estaban pues a cinco minutos y podían venir a auxiliarlo. ¿Le vende usted ese
triángulo?
El señor VALENCIA ROSAS.— Señor Cuaresma, efectivamente, yo era propietario y
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