El señor PRESIDENTE.— ¿Qué fecha era?
El señor CHAMBI MAMANI.— Está escrito en el periódico.
El señor PRESIDENTE.— ¿Qué fecha aproximadamente?
El señor CHAMBI MAMANI.— Haber, déjeme ubicarlo: 22 de marzo del 2000.
Llegamos a la puerta de la comandancia y estábamos todos ahí en la puerta.
El señor PRESIDENTE.— Ya no existía el periódico “Puno al Día”
El señor CHAMBI MAMANI.— Ya no existía “Puno al Día”
El señor PRESIDENTE.— O sea, usted se había, ya había renunciado.
El señor CHAMBI MAMANI.— Sí.
El señor PRESIDENTE.— Y es cuando lo convocan a este proyecto.
El señor CHAMBI MAMANI.— No, no lo convocan, o sea, por eso justo le quiero decir.
El señor PRESIDENTE.— Coinciden ahí.
El señor CHAMBI MAMANI.— Coincidimos ahí.
El señor PRESIDENTE.— Suben a la camioneta, de propiedad del señor Ibarra y Mata, suben con José
Carlos Apaza Aleman, con los señores que usted describe.
El señor CHAMBI MAMANI.— Sí, pero llegamos a la puerta y José Carlos preguntó al señor vigilante
que estaba en la puerta, que era un soldado de la comandancia y preguntó por el general Villena, y dijo
que estaba ocupado y que si gustaba podría esperar un momento.
El señor PRESIDENTE.— Describa la dirección de esa comandancia que usted habla.
El señor CHAMBI MAMANI.— Creo que es el jirón Alfonso Ugarte, no recuerdo bien. Sí era Alfonso
Ugarte, frente al colegio La Merced.
El señor PRESIDENTE.— Frente al colegio La Merced.
El señor CHAMBI MAMANI.— Frente al colegio La Merced, a un costado del...
El señor PRESIDENTE.— ¿El antiguo hotel de turistas?
El señor CHAMBI MAMANI.— Efectivamente.
El señor PRESIDENTE.— ¿No? frente al colegio La Merced.
El señor CHAMBI MAMANI.— Frente al colegio La Merced.
El señor PRESIDENTE.— ¿Eso cómo se llama?
El señor CHAMBI MAMANI.— La comandancia del Ejército.
El señor PRESIDENTE.— Comandancia del Ejército.
El señor CHAMBI MAMANI.— Llegamos a la puerta, bueno, esperando casi como 15 minutos, Sergio
Rosas con Gilmer Inquía y Gotardo se fueron a una esquina a comprarse una gaseosa y yo me quedé con
José Carlos en la puerta y de un momento a otro salió el edecán del general Villena, un joven alto, no
recuerdo su apellido sino lo diría, lo reconoce a José Carlos. Bueno, también cualquiera lo reconoce a él
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