concesiones. Se buscaba tener un compromiso real del Gobierno con un cronograma de privatización y
concesiones que venía aflojando desde 1996.
¿Qué se hizo en materia fiscal? Se adelantó la ejecución intra-anual del gasto público, es decir, se
adelantó gasto que debiera producirse en el segundo trimestre al primer trimestre y se apuntó a un
superávit promedio del 0,8% del PBI. Esto nos costó durísimo hacerlo con el fondo porque representaba
un menor superávit primario que del año anterior, pero había que tener una política que no fuese tan
procíclica como la del año anterior.
Se buscó aminorar la crisis de liquidez mediante la contratación de créditos con la banca multilateral, que
fuese determinado por Cofide. Pero en este campo de aminorar la crisis y la liquidez, no logramos que el
Banco Central redujese la tasa de encaje a los depósitos en dólares. Y eso sí, —tengo que decir— siempre
se respetó la independencia del Banco Central.
Creo que el costo que el Banco Central no hiciese esto, fue muy grande porque solamente pudimos pelear
con un brazo frente a un Mike Tyson, ¿no es cierto? Solamente teníamos un guante, y además, un guante
con una longitud de brazo muy pequeña, dadas estas restricciones.
Se hicieron programas sectoriales como MiVivienda, la Ley de Adquisiciones del Estado, que favorecía a
los productores nacionales, Programa de Reestructuración Empresarial y otros.
Pasemos al sistema bancario.
El señor PRESIDENTE.— Señor Paredes, una preguntita.
¿Usted en ese momento tenía noción de que usaban cerca del 1% el PBI proveniente de los fondos de
privatización para cerrar la brecha fiscal?
El señor PAREDES LANATTA.— Yo considero que el dinero es fungible, ¿no es cierto? Entonces, si
uno tiene déficit, lo tiene que financiar, de alguna manera, lo puede financiar con tratación de nuevos
préstamos, con privatizaciones, que es una venta de activos o utilizando sus ahorros. No hay otra forma.
Entonces, en la medida, yo siempre en esos años tenía una discusión con alguna gente que se quejaba de
cómo se utilizaban los fondos de la privatización. Si el dinero es fungible, es muy difícil decir: "este
billete de dólar, este George Washington, vino de la privatización mientras que éste vino del IGV".
El señor PRESIDENTE.— Salvo que el destino de los fondos esté definido para un objetivo
determinado, como decía la Ley de Privatizaciones.
El señor PAREDES LANATTA.— Claro, correcto. Pero el objetivo, como uno pone en... Lo que usted
dice es correcto, pero en el presupuesto de la República, por ejemplo, el gasto social. El gasto social es
parte del presupuesto, y es una parte del presupuesto que es mucho mayor que ese 1% al que usted hace
referencia.
Entonces, yo creo que no solamente no se rompió con lo que decía la ley, sino es que era imposible
detectarlo, ¿no es cierto?
El señor PRESIDENTE.— Okay.
El señor PAREDES LANATTA.— A comienzos del '99 el sistema bancario se encontraba sumamente
debilitado. La salida de capitales y los movimientos de los fondos y los depositantes institucionales —los
depositantes institucionales son empresas y, sobre todo, AFP, compañías de seguros— pusieron en
peligro a los bancos percibidos como riesgosos, en particular a los bancos chicos.
De hecho, los episodios del Banco República y el Banco Latino, de fines de 1998 produjeron un fly to
quality, volar a calidad, que algunos prefirieron llamar fly to big, simplemente, volar a largo, a grandes, en
detrimento de los bancos chicos.
Además de esto, la venta del Banco Latino y la fusión del Banco Wiese se prolongaban mucho más de lo
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