Paralelamente a que tenían conductores de programas que podrían cobrar 30 mil dólares o 40 mil dólares
mensuales; y creo que el sueldo del señor Croussillat era de 800 y pico mil dólares al mes. En lo que
hemos mirado, realmente hay ahí un cuadro harto complicado en este terreno. Nosotros quisiéramos tener
su versión sobre este asunto y, finalmente, sobre este señor Manuel Custodio: ¿quién es?, ¿cómo entra?,
¿qué función cumple?, ¿qué rol tiene?, en el banco ante quién daba cuenta el señor en este terreno e
igualmente el señor Madalengoitia ¿no?
Y si la administración del banco ubicó temas que le resultaban problemáticos, sospechosos, y si lo ubicó
¿qué hizo frente al tema y que problemas encontró? O sea, si globalmente ustedes pudieran hacernos una
aproximación a este asunto que (16) es materia de investigación por el carácter doloso que han tenido las
actuaciones de estos personajes.
El señor MIRÓ QUESADA.— Víctor Miró Quesada.
Sí, congresista Diez Canseco, antes de dirigirme a esta comisión, quisiera indicar que sobre el tema del
señor Montesinos y el señor Custodio, el que habla ya ha hecho manifestaciones frente a la Comisión
Waisman en dos oportunidades, y voy a reiterar lo que dije en las oportunidades que me reuní con ellos.
La relación del señor Montesinos con el banco se inicia en una forma muy pequeña, establece una cuenta
y en ese momento la establece a través del señor Manuel Custodio.
¿Por qué la establece a través del señor Custodio? Porque el señor Custodio mantenía contacto con el
señor Valencia, y es Valencia quien sirve de correo —vamos a decir— entre el señor Montesinos y el
banco, y se realiza la apertura de la cuenta. Una cuenta, como digo, muy pequeña.
Sin embargo, el señor Custodio me informa a mí y le informa al Presidente del Banco, en ese entonces, el
doctor Guillermo Wiese, que el señor Montesinos había abierto una cuenta en el banco.
Este era un procedimiento que nosotros tratábamos de inculcarle a los funcionarios y a las distintas
oficinas: cuando se detectase que en el banco se abría o existía una cuenta que pertenecía a un gran
empresario, a un ministro de Estado, a un congresista, a una figura pública prominente, se nos hiciese
llegar al nivel adecuado porque queríamos estar enterados de quiénes conformaban nuestra clientela.
Así que en ese espíritu, el señor Custodio me informa a mí y al Presidente que el señor Montesinos ha
abierto la cuenta. A partir de ahí, el señor Montesinos poco a poco, mes a mes, no recuerdo las fechas
exactas pero va incrementando el monto que mantiene en el banco en aproximadamente —digamos—
entre 80 mil y 100 mil dólares mensuales, para lo cual se le emitían certificados bancarios que se
mantenían en custodia en el banco, no con el señor Custodia sino en la custodia del banco.
De esa manera, el señor Montesinos llega a acumular aproximadamente 2 y medio millones de dólares en
el Banco Wiese, compra esos 2 y medio millones de dólares; en algún momento de la relación con el
banco, el señor Montesinos solicita que el banco le otorgue tarjetas de crédito. Y, efectivamente, el banco
le otorga una tarjeta de crédito al señor Montesinos con una línea de crédito de 100 mil dólares, y dos
tarjetas adicionales: una a nombre de su señora y otra a nombre de su hija, con un límite de 50 mil dólares
cada uno.
Como los montos para una persona natural son amplios, el banco le plantea, y el señor Montesinos acepta,
que se establezca que parte de los depósitos que él tiene con el banco pasen a formar la garantía para el
respaldo de las líneas de crédito otorgadas vía la tarjeta. Y él no tiene inconveniente e hipoteca
certificados bancarios poco por encima de los 200 mil dólares que se le había otorgado.
Cuando se hace público que el señor Montesinos tenía esta cantidad de dinero, yo personalmente me
enteré por los periódicos.
Quiero decir lo mismo que he declarado en la Comisión Waisman: yo jamás tuve contacto alguno con el
señor Montesinos, no lo conocí, no hablé por teléfono con él, nunca estuvo en el banco, nunca estuve en
ninguna de sus oficinas, sea esta el SIN o cualquier otra donde él pueda haber actuado, y simplemente
nunca lo he conocido y menos sostenido ninguna conversación con él.
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