En todo caso, mala suerte para todos en ese momento.
No se cierra esa transacción y nos quedamos con un solo candidato, que también lo teníamos muy
avanzado. O sea, nosotros lo que hicimos fue tratar de mantener siempre a más de un caballo para poder
conseguir las mejores condiciones.
Con el caso de BCH eran los accionistas, básicamente de los dos bancos con los mismos de capital
frescos, terminaban más o menos 50 a 50; con la estructura del Sudameris, era control de Sudameris y
económicamente menos, porcentaje menor en términos económicos.
Entonces, con esa caída finalmente quedamos con uno solo y avanzamos, ya estamos bastante avanzados
con el Sudameris. Continuamos avanzando y cerramos los contratos, suscribimos los contratos en el mes
de febrero.
Estos contratos tenían un ajuste posterior de acuerdo a una auditoria confirmatoria, estado de auditoria
confirmatoria que fue encargada... Es, lo que mencionaba, una auditoria de compra, que es distinta a una
auditoria de negocio en marcha.
Lo que decía es, cuando hay situaciones de crisis —y esto es a nivel mundial, no solamente en el Perú—
la diferencia entre el valor de negocio en marcha o valor regulatorio se abre que el valor de markup to
market, que le dicen en inglés o valor de realización o liquidación; y, esto es producto que el valor
económico conlleva, por ejemplo, si hay un crédito que normalmente está siendo analizado por flujo en
términos de negocio en marcha o regulatorio, que tiene a su vez garantías.
Por otro lado, hay una análisis del comprador que dice: “No, este crédito lo corto ahora y este crédito no
va a ser pagado en el tiempo y por lo tanto te valorizo la garantía”, y la garantía, hoy día, los inmuebles
valen un 50%. Entonces, ese tipo de situación se da en un análisis y es distinto en el otro.
La cartera pesada del sistema peruano se deteriora en 50%, le mencionaba de diciembre del 98 a marzo
del 99. La auditoría Arthur Andersen es en marzo 99 a mayo 99.
Lo que era valor patrimonial superavitario en el análisis hecho en el mes de octubre, noviembre, por los
propios banqueros sobre cifras de setiembre —además tenían más del 50% de diferencia— eran los que
estábamos basados los accionistas, que teníamos de referencia.
En mayo, 20 y tantos de mayo, creo más o menos algunos días antes, tres días antes del reporte final nos
enteramos que tenía una diferencia muy grande del propio análisis que habían hecho el Sudameris, por
sus banqueros y que conllevaba un ajuste en valor económico muy alto.
Cuando el ajuste del valor económico anterior era del orden de 200 millones este era de 400 y pico
millones de dólares. Lo que hacía, que para ellos el banco no tuviese valor patrimonial y la transacción
con los 130 millones de dólares que habían sido comprometidos en el contrato del mes de febrero, porque
la transacción era fusión de dos instituciones con 130 millones de cash adicional. Esta situación, los 130
no alcanzan y la operación no va.
Es en ese momento que nos sentamos nosotros, con nuestros asesores y con la Banca de Inversión de
Sudameris a analizar esta situación; además de tener que ir en paralelo, o sea, en ese momento, a avisarle
a la Superintendencia de Banca y Seguros lo que estaba sucediendo.
En ese momento, entre la Banca de Inversión de Sudameris y nuestros banqueros de inversión, Sudameris
ve que ellos podrían aceptar una estructura en la cual hubiese... ¿qué cosa sucede y cuál era un poco la
posición de Wiese?
Está midiendo, el activo lo está midiendo en el peor momento que puedes medirlo y por lo tanto, si le das
tiempo a que los créditos se desempeñen razonablemente, a que las garantías se ejecuten en el tiempo,
este análisis económico puede no ser de esta magnitud. Entonces, es producto del tipo de análisis que
están haciendo ustedes.
Esto llevó a la producción de ideas, de cómo resolver y la verdad que fue este señor Remi Kauffman a
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