La señora PRESIDENTA.— Para que diga hace cuántos años conoce usted a la señora Susana
Higuchi.
La señora DÍAZ VILLANUEVA.— Exactamente hace 7 años.
La señora PRESIDENTA.— ¿En qué circunstancias usted conoce a la señora Susana Higuchi?
La señora DÍAZ VILLANUEVA.— Yo vine por invitación de una amiga de la congresista en
la cual ella viajó a Estados Unidos y ella me dejó para ocuparme como secretaria de las oficinas
de las empresas de la señora en la cual la señora viajó al extranjero y ella me pagaba
mensualmente mi mensualidad, la señora Higuchi no sino su amiga de la congresista.
La señora PRESIDENTA.— O sea que usted se desempeñaba como secretaria en una empresa
privada de Susana Higuchi.
La señora DÍAZ VILLANUEVA.— Así es.
La señora PRESIDENTA.— Para que nos diga en estos 7 años, es decir el año 95 a la fecha.
La señora DÍAZ VILLANUEVA.— Exactamente lo que la internamos a la señora fue un...
La señora PRESIDENTA.— Lo que le preguntaba es del 95 a la fecha que usted trabaja con
ella.
La señora DÍAZ VILLANUEVA.— Sí, a la fecha.
La señora PRESIDENTA.— En la declaración de la señora Higuchi ella señala que en junio
del año 2000 señala 2 cosas, que habría ingerido alimentos posiblemente envenenados y que por
eso fue trasladada al hospital Loayza y que en el hospital Loayza fue maltratada.
¿Qué información usted tiene al respecto? ¿De qué cosas usted fue testigo?
La señora DÍAZ VILLANUEVA.— Un día anterior que la congresista, yo me retirara de
trabajar a las 5 de la tarde, yo la dejé a ella muy bien de salud.
Es más, ella no ha estado mal con los bronquios.
Yo la he dejado conversando con un señor que ya es fallecido, que era amigo de la congresista y
de la familia Higuchi.
Es más, me despedí y le dije: “Señora, mañana usted tiene una reunión a las 11 de la mañana y
yo debo estar acá a las 10”, le dije.
Al día siguiente, cuando yo vine a trabajar, la señorita Yolanda Briones, su peinadora de la
congresista me dice: “Gladys, la señora Susana no despierta y me da pena, todavía es temprano”.
Le digo: “No, porque la señora tiene una reunión y tienes que irla ya arreglando”.
Entonces la mandé a su habitación.
Cuando ella ha ingresado a la habitación gritó ella y yo entré a la habitación de la congresista y
la encontré prácticamente en estado de coma, porque ella tenía un ronquido, es un ronquido
cuando la persona ya va a morir y a mí me sorprendió bastante.
Es ahí donde yo pregunto, le digo: “¿Quién ha estado con la señora después de que tuvo reunión
con su amigo y hasta qué hora se han quedado con la señora?”
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