14- Luego, a partir de Marzo de 1993, durante la administración privada de AeroPerú
(que también contó con la presidencia de Abusada Salah) se propició la quiebra
fraudulenta de la empresa, que gozó con la complacencia de los miembros de la
Cepri AeroPerú, presidida por el señor Dante Matellini Burga y los representantes de
la Corporación Nacional de Desarrollo (CONADE), Francisco Acosta Sánchez y
César Morgan Alcalde, encargados de cautelar los intereses del Estado en la
empresa privatizada. Entre los principales hechos que configuran la quiebra de la
empresa, se encuentra la emisión de acciones por un importe mayor al que
correspondía con la finalidad de ocultar las pérdidas ocasionadas por la gestión de los
accionistas privados. También se produjo desvíos de fondos de AeroPerú hacia la
empresa matriz (AeroMéxico) mediante mecanismos como la sobrevaloración del
costo por alquiler de naves, mantenimiento y carga; y la subvaluación de ingresos
por los servicios que la “Línea Aérea de Bandera” brindaba a sus filiales. Todos estos
mecanismos denotan claros indicios de defraudación tributaria que SUNAT deberá
investigar. Además, en 1998, ante la caótica situación económica de la empresa (que
siguió presidida por Abusada Salah), la compañía Delta Airlines realizó un aporte de
capital por U$$ 50 millones que nunca ingresaron a la estructura económica de
AeroPerú. Por el contrario, dicho dinero fue utilizado para pagar las deudas que
tenían como principal destinatario a AeroMéxico, quien se había comprometido a
realizar un aporte de capital de U$$ 15 millones, que nunca efectuó. Finalmente, la
dolosa administración de los accionistas privados terminó endeudando a AeroPerú
con su empresa matriz, en detrimento de los intereses de los accionistas minoritarios
representados por el Estado y los trabajadores, lo que ocasionó su posterior situación
de insolvencia.
15- El Balance del proceso de privatización de Siderperú es negativo. El Estado peruano
invirtió $ 166 millones en la etapa previa a la venta mediante la asunción de $ 148
millones de deuda pública, $17 millones en reducción de personal y $ 1.3 millones
en el presupuesto de la Cepri. Esta inversión no ha sido recuperada aún debido a la
modalidad de venta adoptada que consistía en el pago 12.52% de las acciones al
contado y el resto en ocho cuotas anuales. Así, el proceso corre el riesgo de quedar
trunco como consecuencia de que Sider Corp (compuesto por Acerco y Wiese
Inversiones Financieras) ha solicitado a COPRI en reiteradas veces la prorroga de la
quinta cuota y las sucesivas que aún adeuda. Asimismo, Siderperú se encuentra
actualmente acogida a Concurso Preventivo en el Indecopi ante la incapacidad de
afrontar deudas de más de $100 millones que los propios administradores privados
generaron.
Es importante recalcar que el principal acreedor de Siderperu es el Banco Wiese
Sudameris con $ 20.1 millones. Es decir, su principal acreedor es el principal
accionista de Wiese Inversiones Financieras, quien a su vez es integrante de Sider
Corp. Es importante que el Grupo Wiese Sudameris sea igual de diligente en cobrar
las deudas de Siderperu como en pagar las deudas al Estado como integrante de Sider
Corp.
Así mismo se ha corroborado la existencia de prácticas de dumping que han
dañado la industria siderúrgica y, en especial, al Siderperú.
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