La señora PRESIDENTA.— ¿Ya había usted firmado el acta?
El señor DIANDERAS OTTONE.— Ya se había firmado.
La señora PRESIDENTA.— O sea que ya no discutieron.
El señor DIANDERAS OTTONE.— Bueno, se discutieron algunas generalidades; bueno, él
habló pues, ratificó, Montesinos, de que era lo más conveniente, etcétera, etcétera, para el Perú;
porque además iba a ser, por era gobierno provisional para después convocar a elecciones en una
fecha próxima ¿no? No se determinaba qué fecha.
La señora PRESIDENTA.— ¿Y que mención se hizo sobre Fujimori, a todo esto?
El señor DIANDERAS OTTONE.— No recuerdo exactamente. Pero, en mi caso; yo le hablo
de lo que yo sé.
La señora PRESIDENTA.— Pero, faltaban 7 días para las elecciones.
El señor DIANDERAS OTTONE.— Así es, exactamente.
Mi caso personal, yo me sentía muy mal; a parte, no sé; yo soy abogado también, colegiado
inclusive. Yo me sentía muy mal por la situación, aparte del problema jurídico, el problema
personal; yo me sentía mal de cometer un acto de traición al Presidente de la República. Bueno,
yo no era amigo de Fujimori, a Fujimori lo conocí el año 93, como le digo. Bueno,
lamentablemente, como le digo firmó el acta.
Bueno, para seguir la cronología de esto, termina esa reunión y después yo me reúno no sé, no
recuerdo, dos o tres veces con Bello, para decir "esto no puede ser". Inclusive, le digo "éste es un
riesgo gravísimo para el país, para nosotros, etcétera, etcétera, esto no va; esto no es lo que era
antiguamente". Ahora, ¿por qué con Bello? ¿Por qué las reuniones con Bello?, porque con Bello
era el único que había conocido antes; porque ni a Montesinos, ni a Ibárcena, ni ha Villanueva,
ni a todo el aparato militar que trabaja con Montesinos yo los conocía desde antes; yo los
conozco a ellos recién. A Bello sí lo había conocido si mal no recuerdo, de coronel; a través de
personas amigas, en reuniones sociales; y tuvimos una buena comunicación con él. Entonces, por
eso yo tenía, con la única persona con quien yo tenía confianza para hablar esos temas, era con
él.
Bueno, total que se sostienen una o dos reuniones más, y se decide esto postergar para después
de la Segunda Vuelta, a otra fecha próxima; hasta que llega, si mal no recuerdo, el 12 de abril,
donde hubo otra reunión. Pero, ya no con Boloña, sino ya era presidente Villanueva Ruesta. Esto
está en otra acta. Ahí ya eso era inadmisible, porque era ya un gobierno militar prácticamente
puro. Se firmó el acta también.
Pero, inmediatamente después, saliendo de esa reunión yo me reuní con Bello. Le dije "esto ya
es una cosa de locos, entones, tú tienes que hablar con Ibárcena". Porque eran amigos parece de
antes. Entonces quedamos en que se reunía con Ibárcena para convencerlo que ganó. Le dije
"basta que seamos 3 contra Villanueva o contra Montesinos, tres-dos". Eso ya era pues una
cuestión más, sí pues; pero de todas maneras. Esto tiene coherencia con lo que sucede después en
setiembre.
La señora PRESIDENTA.— Ya, el doce de abril con una nueva acta a favor de Villanueva, ya
Boloña había salido de la agenda.
El señor DIANDERAS OTTONE.— Del escenario, así es.
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