callar y quien sí le recriminó fue el señor Guido Cortez y le dijo: me parece que no es forma de tratar, y
nunca más tampoco me volvió a llamar ni nada.
El señor PRESIDENTE.— Qué palabras le dijo el señor Villena al señor Cortez cuando le dijo esto.
La señora CUBA JIMÉNEZ.— Sí pues le dijo, pero es que no se trata de eso, se trata de que acá, si
asumen una responsabilidad deberían cumplirla y bien y sino no.
El señor PRESIDENTE.— Es decir, usted tiene la certeza de que el general Villena estaba metido en el
tema de reelección, o sea por la forma en la que hablaba estaba indignado, porque no se defendía la
campaña a favor del señor Fujimori.
La señora CUBA JIMÉNEZ.— Me parece que sí, porque para eso fue el objetivo con el que me llamó,
no sé qué otra cosa podría decirme.
El señor PRESIDENTE.— ¿Le parece que sí o estaba en la convicción?
La señora CUBA JIMÉNEZ.— Sí, me parece que sí, por su forma de actuar y por la llamada de
atención que me dio.
El señor PRESIDENTE.— Usted pasó mal momento ahí.
La señora CUBA JIMÉNEZ.— Prácticamente sí, sorprendida, porque yo no había esperado eso.
El señor PRESIDENTE.— Oiga, y usted le hizo caso al señor Villena y borró los carteles que tenían su
nombre y repuso que estaba originalmente.
La señora CUBA JIMÉNEZ.— Sí, solamente hice borrar mi nombre, que yo tampoco tenía
conocimiento que unos parientes en Juliaca habían pintado y les dije: por favor, les agradecí y les dije que
borraran, porque no había gustado a las personas —supuestamente— que estaban a cargo de eso, le dije, e
hice borrar inmediatamente.
El señor PRESIDENTE.— ¿Y usted por qué le hizo caso a general?
La señora CUBA JIMÉNEZ.— Porque la llamada de atención fue muy severa.
El señor PRESIDENTE.— ¿Cuánto tiempo le dio?
La señora CUBA JIMÉNEZ.— 24 horas.
El señor PRESIDENTE.— Si no hubiera usted borrado, según su tono, eran un tono de amenaza
entonces.
La señora CUBA JIMÉNEZ.— Sí, la verdad que...
El señor PRESIDENTE.— 24 horas dijo ¿no?
La señora CUBA JIMÉNEZ.— Le doy 24 horas y bórreme y usted haga su trabajo independientemente,
me dijo, cada congresista pues haga su campaña.
El señor PRESIDENTE.— O sea, él estaba organizando un poco la campaña general del señor Fujimori.
La señora CUBA JIMÉNEZ.— Me parece que sí.
El señor PRESIDENTE.— Y a cada congresista también, él le entregaba las pelotas o lo que fuese ¿no?
La señora CUBA JIMÉNEZ.— Me parece que sí.
El señor PRESIDENTE.— Así que usted hizo caso.
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