Como le explicaba, no solamente yo tipeaba, en las otras oficinas estaba también el doctor
Merino y el doctor Huertas; los dos también escribían.
El señor PRESIDENTE.— ¿Sabe usted quién contrató el avión para viajar a Panamá?
La señora ARCE GUERRERO.— Ni idea.
El señor PRESIDENTE.— ¿No tiene idea?
La señora ARCE GUERRERO.— No.
El señor PRESIDENTE.— Me pide una interrupción el congresista Gamarra.
El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— Señora, usted dice que el doctor Huerta o el
doctor Merino también tipeaban.
La señora ARCE GUERRERO.— Ellos tenían computadora en su despacho. Algunas cosas
que de repente eran súper confiables y que de repente yo no los debía saber ¿no? Pienso yo.
El señor PRESIDENTE.— ¿De qué hora a qué hora permanecía el señor Vladimiro Montesinos
en las oficinas?
La señora ARCE GUERRERO.— Qué le digo, yo a veces me retiraba y él se quedaba, llegaba
y él estaba ahí; a veces llegaba yo y él llegaba después; llegaba ahí estaba. O sea, no tenía ¿cómo
le puedo decir?, una permanencia totalmente regular.
El señor PRESIDENTE.— Le reformulo la pregunta.
¿En los últimos dos año usted comienza a trabajar ya a tiempo completo desde la mañana?
La señora ARCE GUERRERO.— Sí.
El señor PRESIDENTE.— Últimos dos años. Usted ¿a qué hora llegaba?
La señora ARCE GUERRERO.— A las 9.
El señor PRESIDENTE.— ¿Lo encontraba ya al señor Vladimiro ahí?
La señora ARCE GUERRERO.— Algunas veces. O sea, no todas las veces; a veces él venía
después y a veces ya lo encontraba. No sabía, yo nunca le preguntaba de dónde venía, de repente
venia y decía que había estado en Palacio, que se habían amanecido y recién llegaba ¿no?
Lo que sí le puedo precisar que él se cambiaba ahí todos los días.
El señor PRESIDENTE.— Claro, ¿y él dormía ahí en el SIN?
La señora ARCE GUERRERO.— Claro. No, por eso le digo, cuando a veces yo llegaba y él
recién estaba llegando, yo no sabía, como le digo, en algunas oportunidades los chicos
comentaban que estaban de mala noche porque habían estado en reunión en Palacio. A eso me
refiero.
O sea, yo exactamente no le podría precisar el movimiento de su vida personal. En ese sentido de
dormir, si dormía todos los días ahí, no le puedo precisar.
El señor PRESIDENTE.— No quiero meterme en la vida personal, laboral.
La señora ARCE GUERRERO.— No, me refiero a que se iba a su casa o venía de Palacio. A
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