como era Montes, como era Pérez. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— ¿Y a posteriori de haber dejado ese cargo, no lo visitaba a Montesinos? La señora ARCE GUERRERO.— No, yo no lo he visto. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— Y la señorita Aurora Mejía Guzmán, ¿usted recuerda ese nombre? La señora ARCE GUERRERO.— Nunca antes que haya salido, nunca supe de su existencia. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— Una interrupción al señor Gamarra, por favor, por su intermedio, señor Presidente. El señor PRESIDENTE.— Puede hacer uso de la interrupción el señor Gamarra Olivares. El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— Gracias. Dos preguntas en una, ¿quién era Osquitar? Usted que debe haber visto el video con Kouri, habrá escuchado una parte que le dice: eso lo arregla con Osquitar. ¿A qué Osquitar se estaba refiriendo Montesinos? Y la segunda pregunta es, ¿cómo explicar que la señora Pinchi Pinchi, que no iba todos los días, durante ocho años, y que no permanecía diez, doce horas al día, pueda ver más gente que la persona que permanecía todo el día en el Servicio de Inteligencia? La señora ARCE GUERRERO.— Claro, parecerá algo anecdótico, de repente nada creíble, pero recuerde que ella estaba en una oficina delante de la mía y que si la puerta estaba abierta ella podía ver pasar a las personas que llegaban. El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— Usted dijo hace un rato, que cuando había algún tipo de visita y usted preguntaba, los ayudantes le decían: no, no, no puedes saber. ¿Cómo podría saberlo una visitante, como la señora Pinchi, y no saberlo la secretaria única, personal, exclusiva, de Vladimiro Montesinos. Eso es una cosa inexplicable. La señora ARCE GUERRERO.— Claro, yo sé que parecerá inexplicable, pero recuerde que yo era prácticamente una empleada y que ella era una visita que de repente por aburrimiento o por curiosidad, más que nada, podría abrir la puerta y cuando sentía que la gente pasaba, mirar y algo que yo no podía hacer, yo siempre he tratado de mantener una conducta. Si a mí me decían, no vas a pasar por esa puerta, estoy ocupada o no se va a ver a tal persona, no lo hacía. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— Claro, señora Arce, pero la referencia que hace la señora Pinchi Pinchi, es que ella no podía conocer a todos los que entraban y que muchas veces, por ejemplo, dice que en una oportunidad le preguntó por el nombre de Daniel Borovio, de un publicista. ¿Usted ubica a Daniel Borovio? La señora ARCE GUERRERO.— ¿El pelado? La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— Sí, y usted me dijo hace un momento que ningún publicista había hecho una cita antes con el señor Montesinos y el señor Daniel Borovio es un publicista y usted lo está identificando como tal. La señora ARCE GUERRERO.— Como Daniel Borovio, sí, al decirme usted publicista no lo relacioné. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— ¿Por el apellido? -34-

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