El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— Luchinsky.
La señora ARCE GUERRERO.— Luchinsky. ¿Luchinsky? No recuerdo. Lucich.
El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— Sí, de la empresa Luchetti.
La señora ARCE GUERRERO.— Me parece que en una... No, yo no lo hice pasar. Me parece
que en alguna oportunidad escuché el apellido Lucich, pero no Luchinsky. Lucich, creo.
El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— De Luchetti.
La señora ARCE GUERRERO.— No, no sabría decirle si era de Luchetti. Más o menos como
suena el apellido, un señor Lucich, me parece. Pero ¿de dónde? no sé. Ahora, si era chileno,
tampoco. No le puedo precisar.
El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— Ahora, usted en un momento dijo que el despacho
que da al patio veía. Eso lo dijo.
La señora ARCE GUERRERO.— Los carros.
El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— Lo que ocurre es que a nosotros nos han contado
algunos de los visitantes de Vladimiro Montesinos que ellos entraban a un garaje.
La señora ARCE GUERRERO.— Claro.
El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— Y del garage subían una escalera e ingresaban
directamente.
La señora ARCE GUERRERO.— Eso era eso, pues. Eso es lo que yo le digo, que acá había
una escalera y una puerta que daba afuera. El portón que está junto al portón por donde se
entraba todo el personal. Ésa era la oficina del doctor, la entrada del doctor. Eso es lo que yo le
precisé enantes, que acá había una escalera y lógico allí hay una cochera con una escalera que se
sube directamente a ese lado.
El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— Eso es lo que usted veía.
La señora ARCE GUERRERO.— No, lo que yo veía era lo de acá.
El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— O sea, había las dos formas de ingresar había.
La señora ARCE GUERRERO.— No, acá no se veía nada porque esto era una puerta cerrada
y la escalera está por dentro en forma de caracol.
El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— ¿Quién recibía a esas personas?
La señora ARCE GUERRERO.— Los dos secretarios.
El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— Ah, o sea, los...
La señora ARCE GUERRERO.— Los capitanes.
El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— Los capitanes Ramos y Ruiz.
La señora ARCE GUERRERO.— En alguna oportunidad, cuando estuvo, si estaba, por decir,
Montes y Pérez.
El señor GAMARRA OLIVARES (FIM).— No, lo que ocurre —y le insistimos— que tanto la
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