El señor PRESIDENTE.— ¿Ustedes nunca contrataron al estudio Muñiz para ejercer ninguna
función de asesoría?
El señor CAMET DICKMANN.— Que yo recuerde, no, tampoco era santo de mi devoción.
El señor PRESIDENTE.— El estudio Muñiz crece enormemente, o sea pasa de ser un micro
estudios a hacer un estudio enorme con decenas de abogados.
El señor CAMET DICKMANN.— Inmensamente me contaron, pero yo creo que eso no debe a
Santiago, yo creo que eso se debe a que él fue Presidente de Indecopi.
El señor PRESIDENTE.— Comisión de Justicia del Congreso.
El señor CAMET DICKMANN.— Bueno, eso es cuando es congresista, pero antes de ser
congresista él fue presidente no sé si de Indecopi, y ahí van los patentes, los extranjeros y los
demás y es una fuente de conocimiento para potencial de clientes.
Es más, yo le pedí su renuncia y me pidió, por favor, que le dejara quedarse tres meses más, cosa
que acepté.
El señor PRESIDENTE.— ¿Y él estaba apoyado por Santiago Fujimori en particular?
El señor CAMET DICKMANN.— Por supuesto.
El señor PRESIDENTE.— ¿Usted le pidió su renuncia a Indecopi?
El señor CAMET DICKMANN.— Le pedí la renuncia y me rogó prácticamente, quería
quedarse tres meses más, cosa que le acepté, y a los tres meses la presento.
El señor PRESIDENTE.— ¿Y por qué le pidió su renuncia, se la pidió por escrito?
El señor CAMET DICKMANN.— Porque ya me hablaban que se estaban aprovechando las
relaciones que Indecopi generaba en beneficio personal, me hablaban, no me costa.
El señor PRESIDENTE.— ¿Usted dispuso alguna investigación sobre el caso?
El señor CAMET DICKMANN.— No, porque no hubiera logrado absolutamente nada, que un
señor va a verlo para pedirle una patente y después resulta que es cliente o no cliente del estudio,
a mí no me sirve para demostrar nada.
El señor PRESIDENTE.— En el tema de la actividad empresarial, usted señala que dejó de ser
accionista de JJC con un adelanto de herencia en la década del 80.
El señor CAMET DICKMANN.— 81, con precisión.
El señor PRESIDENTE.— Sin embargo, era evidentemente una empresa que tenía un vínculo
familiar.
El señor CAMET DICKMANN.— Sí, claro.
El señor PRESIDENTE.— ¿A usted le parecía normal, por ejemplo, que ocurrieran cosas que
por invitación JJC construyera el penal de Huánuco, por ejemplo, o le parece que es un
procedimiento que podía resultar cuestionable, dado que no era ganado esto vía un proceso de
licitación sino que eran procesos de invitación bajo el argumento de emergencias?
El señor CAMET DICKMANN.— No tuve inconveniente, porque se había dado un decreto
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