El señor PRESIDENTE.— La comisión está específicamente analizando el tema de la existencia de una bolsa económica, a efectos de que determinados medios pudieran presentar ante la opinión pública la opinión, puntos de vista de determinados congresistas o en su defecto dejar de propalar informaciones que pudieran afectar a estos congresistas; bolsa que, por lo que tenemos entendido, era producto de un aporte mensual de determinados miembros del Congreso a cambio de estos servicios de determinados cronistas parlamentarios, no de todos, que cobraban en una forma obviamente no ética por este tipo de funciones. ¿Puede usted describirnos qué es lo que conoce de este tema, que nos ha sido ya presentado por algunos miembros del Congreso anterior como un hecho existente y objetivo? El señor NORIEGA, Diómedes.— Por supuesto; pero primero quisiera explicar, más o menos, en qué consistía mi función de coordinador de prensa. Era el representante del Congreso, una especie de puente del Congreso para con los medios de comunicación; toda vez que ellos tenían algún tipo de necesidades, tanto físicas, espacio, como materiales o de otro tipo, por decir, coordinación con un congresista cuando quiere dar declaraciones y, bueno, entonces uno servía como puente: congresista, sucede esto, tiene que coordinar. Y, además, acceso a algún tipo de información que el Congreso está dispuesto a entregar a los medios de comunicación, pero que no hay un puente, un vínculo. A veces sucede que un congresista, un miembro de la Mesa Directiva, el Presidente del Congreso dice: hemos tomado tal decisión o se va a hacer tal cosa. Y esto se hacía de conocimiento de los periodistas a través de un comunicado, o de repente era un oficio que había llegado del Ejecutivo o de otro sitio; entonces, pero faltaba el nexo. No salía el congresista, no salía ningún miembro de la Mesa Directiva, sino entonces quien se encargaba de hacer todo ese trámite, fotocopiar y distribuirlo a los medios de comunicación fui yo. Inicialmente este era el trabajo, que fue después ampliándose de acuerdo a las necesidades de la función. Es cierto, cuando yo ingreso a trabajar propiamente en Prensa, el despacho era nuevo para mí obviamente, había hecho investigaciones parlamentarias cinco años, había trabajado en la coordinación de UPP; pero Prensa propiamente no, y ese tipo de funciones mucho menos aún. Entonces, cuando empiezo algunas cosas no eran muy lógicas, que un periodista ejerza no veto, pero sí cierto control sobre los demás periodistas me llamaba la atención obviamente. Y cuando esto era a la vez dominado por una especie de grupo, que sin ser constituido ni organizado, era obvio. Más aún, pues, cuando yo empiezo a interrogar a los demás: ¿qué pasa?, ¿cómo es esto?, ¿cómo funciona esto? Yo era nuevo. Entonces, me doy cuenta ...(falla de grabación)... el espacio físico que había sido designado era de ellos, ellos lo manejaban. Y también veía el trato... El señor PRESIDENTE.— ¿Los periodistas? El señor NORIEGA, Diómedes.— Los periodistas. El señor PRESIDENTE.— Pero, ¿a qué le llama los periodistas? ¿Todos los periodistas? El señor NORIEGA, Diómedes.— No, un grupo. O sea, era muy fácil, siempre existía un trato, por decir, el señor congresista y el señor periodista. Cuando veía pues a algunos periodistas que agarraban y pasaba un determinado parlamentario y le decía no por su cargo, no por el título, sino: Javier, quiero conversar contigo. O sino: fulano. Es un trato muy directo y a veces incluso había esto: oye ya pues, cómo es, me fallaste, ya estoy esperando. -2-

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