podría pensarse como fruto de convenios con las universidades, antes que como un esfuerzo por separado. Pero, más allá del debate sobre distintas opciones, la Escuela y su postgrado constituyen un paso en dirección a la especialización del funcionariado de la CGR. Además, se encuentra el área de denuncia ciudadana que recién fue organizada durante los noventa y ha arrojado algunos resultados mixtos, porque junto al estímulo a la participación ciudadana en labores de fiscalización, se sabe que en ocasiones fue empleada para acusar a instituciones que eran de interés del núcleo corrupto que comandaba la nave del Estado. Por otro lado, algunos analistas opinan que las modificaciones de la ley de la CGR no fueron decisivas. De acuerdo a esta interpretación, lo importante fue la parálisis de las acciones de control efectivas durante la gestión del contralor Víctor Caso Lay. Así, la clave habría estado en la práctica de omisión frente a la corrupción, antes que en los recortes legales.10 Esto se corrobora en la gran cantidad de auditorias efectuadas a entidades de menor importancia relativa (como los Municipios), dejando de lado los más importantes, los que fueron la cuna de la corrupción: las privatizaciones11, sector Defensa, SUNAT, SUNAD12 III) EL PERSONAL Y SU ORGANIZACIÓN Al finalizar 1992, cuando la nueva ley del Sistema Nacional de Control fue promulgada, la contralora era María Herminia Drago, quien había sucedido en el cargo a Luz Áurea Sáenz, nombrada durante el gobierno aprista conducido por Alan García. La doctora Drago ingresó en Mayo de 1992, habiendo conducido un drástico proceso de reorganización institucional, que conllevó al despido de numerosos trabajadores. Cuando ella ingresó, en la CGR trabajaban 860 personas, de los cuales despidió a 740. Esa reorganización radical se fundamentó en la necesidad de limpiar la institución de elementos corruptos. Esa acusación es difícil de evaluar con precisión porque los entendidos recuerdan que en la CGR existían cuadros formados durante la gestión del ingeniero Miguel Cussianovich (Contralor en el período de 1980 a 1987), gestión considerada como una de las más técnicas y profesionales , por lo que no se había burocratizado ni corrompido tanto como otras instituciones. Así, parece prudente evaluar que Drago limpió de muchos malos elementos, pero en la razzia eliminó también muchos funcionarios competentes que constituían el núcleo histórico de la CGR. Ese núcleo desapareció y dio lugar a un vacío profesional que sólo muy lentamente se ha ido recuperando. Por otro lado, los despidos de Drago tuvieron profundas consecuencias cualitativas. En efecto, para el cumplimiento de su misión, los funcionarios claves de la CGR son los auditores, puesto que su actividad constituye el eje del trabajo institucional. En realidad, el resto de trabajadores –distintos a los auditores-, son 10 Opinión del ex contralor Jorge Guzmán, en entrevista realizada en Lima el 27 de Febrero del 2002. Pág 43 “1993-2000 CGR-Memoria de una Gestión”. 12 Pág 27 y 28. 11 6

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