responsabilidad de la CGR de verificar las operaciones que tengan carácter de
secreto.
De acuerdo a las declaraciones de Víctor Caso Lay ante la Comisión de
Fiscalización del Congreso de la República sobre el uso de los recursos públicos
para gastos de Defensa amparados por dispositivos secretos, durante su gestión
recibió un total de 410 solicitudes de informes previos por parte de los ministerios
del Interior y de Defensa. Una buena parte de los bienes que fueron exonerados
de procedimientos habituales de licitación pública no correspondían a bienes
sujetos de ser calificados como secretos militar. Entre estos se cuentan sables
para ceremonias protocolares, automóviles particulares para oficiales,
motoniveladoras, tractores y otros implementos de ingeniería. ¿Porqué estos
bienes que son completamente comerciales no fueron adquiridos siguiendo
procedimientos habituales? Pues, gracias a que Caso Lay firmó resoluciones que
los exoneraban al ser considerados secreto militar. Durante los siete años de
gestión del excontralor se encuentra no menos de 28 casos similares de
simulación de secreto militar.
Son numerosas y repetidas las irregularidades de la CGR en todo el proceso de
adquisiciones militares. Ellas se extiendan a las compras que sí eran de material
bélico y que por lo tanto tenían carácter de secreto militar. Por ejemplo, se han
adquirido aviones a precios 250% superiores a los aprobados, como ocurrió con el
avión Antonov AN 32 B comprado por el ejército, sin licitación pública, con un solo
postor y con el agravante que la empresa ganadora carecía de representación
legal vigente. Todo este proceso fue visado por la CGR como normal no obstante
que la empresa no cumplió con entregar el avión en el plazo acordado y que
cuando lo hizo era un modelo distinto al solicitado. Este caso constituye tan sólo
un ejemplo tomado al azar de una lista de irregularidades que responden a
patrones semejantes.22
Además, luego del conflicto del Cenepa en 1995 y antes de la firma del Acuerdo
de Paz con el Ecuador, en octubre de 1998, se produjo la mayor adquisición de
material bélico de la historia moderna del país. Ese proceso quedó completamente
fuera de la óptica de la CGR, no obstante su obvia trascendencia. Hoy en día, las
irregularidades han saltado a la vista y han sido objeto de investigaciones en
profundidad en el Congreso. Por su parte, los aviones y helicópteros comprados
en forma mafiosa se vienen cayendo en repetidas ocasiones, revelando que se
compró material de guerra de baja calidad aprovechando el clima de tensiones
militares en la frontera norte. Así, se gastó dinero para cobrar las comisiones y se
adquirió bienes inservibles incluso como material bélico. Todo ello contando con la
22
Al respecto, el que fue asesor legal de la CGR, Juan Carlos Morón Urbina declaró que aunque el tema se
manejó de forma reservada, en algunos casos se le solicitó opinión sobre el tema de los informes previos para
algunas adquisiciones, él debía reportar si calificaba como secreto militar o no. Agrega Morón que en algunos
casos calificó que sí estaban dentro del listado de bienes de secreto militar, en otros no se calificaba y se hizo
en el contrato posterior. Estos informes se presentaban al despacho del contralor; además era necesario
programar una auditoria posterior, aunque después se enterarían que las auditorias posteriores no se
concretaron.
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