Hubo una intervención muy fuerte del asesor de seguridad nacional, el señor Finberg, muy
preocupado por el tema de los derechos humanos en el Perú y estaba totalmente opuesto a que
Estados Unidos participe en el Grupo de Apoyo, sin el Grupo de Apoyo no se podía concebir que
el programa del Fondo se considerase financiado, lo que se llamó en inglés los financial
assurances y sin esta aseguración de financiamiento no se podía firmar el acuerdo de 3 años con
el Fondo, con lo cual no se podía ir al Club de París donde era imprescindible ir porque estas
negociaciones con París de no haberse hecho implicaba caer nuevamente en atrasos y no concluir
la reinserción, famosa, internacional.
Yo acepto y le digo a Camet: “Vengo por 3 meses únicamente”. Camet negocia conmigo y me
dice: “6 meses”. Entonces, yo acepto ahí, fijamos una remuneración de 7 mil 500 dólares
mensuales y empiezo a trabajar, la primera semana partimos a tratar de arreglar el tema del
Grupo de Apoyo. Para hablar del Grupo de Apoyo hubo que convencer a director por director del
Fondo Monetario; o sea, los representantes de cada país para que apoyen con sus países a
conformar este Grupo de Apoyo, cosa que se consiguió.
También se hablaban de temas políticos ahí, se hablaba de las elecciones municipales y el
ministro Camet usaba el argumento fuerte, a mi juicio, de las próximas elecciones municipales,
sobre todo que era preocupación muy importante de los europeos más que de los americanos.
Tuvimos reuniones con el Finberg, con quien posteriormente desarrollamos alguna relación, yo
desarrollé alguna relación, inclusive ahora mismo el Instituto de Economía para donde trabajo
está escribiendo un trabajo para el mismo que es ahora jefe de una organización de política
interamericana en la Universidad de San Diego, en California.
Pero este señor Finberg era considerado el “cuco”, era quien estaba parando al Perú y tenía muy
buena información, trabajaba muy cercanamente con las organizaciones de derechos humanos de
Washington, WOLA particularmente, era un académico además.
Para abreviar esto, yo trabajé en estas funciones como funcionario público, asesor, fui nombrado
la primera semana del año, de 1993. A los 6 meses presenté mi renuncia, en julio, pero ésta solo
fue aceptada en octubre de ese año y la renuncia dice:
“Que con fecha 8 de julio del 93, el mencionado funcionario ha presentado la renuncia a su
cargo, estando a lo acordado, ta, ta, se le agradece los importantes servicios a la Nación.”
Firmado 4 de octubre del 93.
Entonces, yo he sido funcionario público desde enero hasta el 4 de octubre de 1993. El año
siguiente yo regresé a apoyar al ministro Camet, pero ya no como funcionario público, sino
como asesor externo a tiempo parcial, contratado por Naciones Unidas, por el PNUD, con un
sueldo mensual de 4 mil dólares.
En estas funciones mi principal tarea fue la de coordinación de la política macroeconómica, pero
sobre todo tuve una especie de tarea diplomática con el Banco Central, había cierta fricción con
el Banco Central y a mí me consideraban como salido de esas canteras y por lo tanto yo instituí
unas reuniones casi (5)
...(grabación incompleta)
... trabajé mucho en el programa social.
¿Por qué? Porque consideraba que el Perú, estos créditos que daba el Banco Mundial y el Banco
Interamericano eran créditos que normalmente se perdían en la caja fiscal, eran créditos de apoyo
a balanza de pagos; y yo insistí primero con el BID y después con el Banco Mundial en que se
consiguieran 2 de estos préstamos de 200 millones de dólares cada uno, fundamentalmente pata
potenciar y desarrollar FONCODES.
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