El señor PRESIDENTE.— Correcto, pero a lo que voy es, ¿ustedes sabían entonces a quién le estaban
recomprando? O sea, no era que se compraba el papel que apareciera ¿no es cierto?
El señor CAMET DICKMAN.— Pero, Javier, es tan sencillo como esto. Todo papel de deuda peruana
que recompran es una deuda nuestra y, por supuesto, que el Swiss Bank nos podía reporta a quien le
compró, a qué banco, a qué broker, a quién que estaba ahí; porque después hacían sus papeleos entre
ellos, pero por supuesto.
Pero lo que no sé, es eso por cuenta de quien lo hace, si es que no lo hace por cuenta propia que también
puede ser. Si lo hace por cuenta de otro, ya mencioné hace rato, pues hay que pedirle al FED que levante
el secreto bancario para que vea los bancos que compraron y vendieron por cuenta de quien lo hicieron
cuando no lo hicieron para sí mismos.
El señor PRESIDENTE.— ¿Quiénes manejaban, ingeniero Camet, el fideicomiso en el Swiss Bank
donde se depositaban los pagarés de la deuda peruana?
El señor CAMET DICKMAN.— (Ininteligible) la tenencia del..
El señor PRESIDENTE.— ¿Pero quiénes a nombre del Perú manejaban?
El señor CAMET DICKMAN.— El Swiss Bank nos reportaba semanalmente las adquisiciones que
efectuaba debajo de un techo de precio que nosotros le fijábamos. Y el precio techo que fijábamos era
siempre debajo del precio del mercado de Reuters.
El señor PRESIDENTE.— ¿La decisión la tomaba el Swiss Bank?, o el Swiss (18) Bank ejecutaba
decisiones en función de órdenes que le decían: “actúe de tal manera, compre aquí, no compre acá,
compre este papel, compre el otro”?
El señor CAMET DICKMAN.— No. Nosotros le fijamos un techo. Vamos a suponer, tú eres el Swiss
Bank y te decimos: “Javier” —y nosotros nutridos por Reuters, estaba 40 supongamos— “sabes qué, vas
a comprar durante la semana lo que puedas a 37”. Terminaba la semana, nos reportaba y siempre compró
debajo del techo que le pusimos, porque él no podía excederlo.
El señor PRESIDENTE.— Mi pregunta es distinta, es: ¿el Swiss Bank compraba lo que él quería en
función de ese techo?, ¿o el Swiss Bank recibía una directiva diciéndole: ”aquí, allá, compre”.
El señor CAMET DICKMAN.— No, no pues.
El señor PRESIDENTE.— Porque oferta de papeles habían múltiples.
El señor CAMET DICKMAN.— Está bien, pero no..
El señor PRESIDENTE.— Y uno podía seguir la historia de a qué precio se había comprado ese papel
originalmente.
El señor CAMET DICKMAN.— Nosotros no estábamos en el mercado como para saber quién ofrece
venta y quién ofrece compra. No estábamos en el mercado.
El señor PRESIDENTE.— O sea, ¿el Swiss Bank manejaba entonces en función de exclusivamente ese
techo?
El señor CAMET DICKMAN.— Debajo. Exactamente.
El señor PRESIDENTE.— ¿Con libertad de opción?
El señor CAMET DICKMAN.— Por supuesto.
El señor PRESIDENTE.— ¿Y sin directivas provenientes de Lima?
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