El señor PRESIDENTE.- Le indico ahora el texto. ¿Señor Óscar Lizardo Benites Linares, jura por Dios y por la Patria que dirá la verdad y mantendrá reserva absoluta sobre el contenido de la sesión, así como respecto al testimonio recogido y las preguntas formuladas durante la realización del presente inteiTogatorio? El ENTREVISTADO.- Sí, juro. Debo recalcar esto en cuanto a mantener la reserva, eso también pido de lado de ustedes ya que no es la primera vez que yo acudo a una comisión investigadora y posteriormente he visto publicaciones en periódicos, caso por la situación en la que yo siempre he pasado el peor lado. Por eso también pido mucha reserva en las cosas en las que uno con el ánimo de colaborar con la justicia habla libremente, pero luego vienen las consecuencias que es la parte más dura para nosotros, al menos, que tratamos de colaborar. El señor PRESIDENTE.- Sí, por supuesto. Le agradezco por haber accedido a esta audiencia con la comisión. V amos a tomar todas las medidas del caso para que se mantenga la más absoluta reserva. No se ha indicado su nombre a los medios de comunicación que han solicitado información sobre esta audiencia y pido también al equipo técnico la reserva absoluta del caso para poder llevar de la mejor manera esta reunión. Quisiera iniciar conociendo los detalles del proceso judicial en el cual compareció usted en calidad de testigo en los Estados Unidos para conocer la situación a partir de la cual hace la solicitud de la conmutación de pena. (2) El ENTREVISTADO.- Durante mis años en las cuales he servido tanto en la actividad. El señor PRESIDENTE.- Damos la bienvenida al congresista Modesto Julca. El ENTREVISTADO.- Retomando a su pregunta, señor congresista voy a simplificar y estoy tratando de acomodar las ideas. Tuve dos etapas en mi vida. Una etapa de una juventud de los 17 al 21 años en los cuales me vi muy comprometido en el narcotráfico. No porque a mí se me haya capturado o alguien me ha sindicado corno tal, recapacité y toqué la puerta de la embajada de los Estados Unidos por mi propia voluntad y pedir colaborar con ellos. El primer caso que se hizo acá en el Perú en el año de 1993, fue incautar dos toneladas que estaban siendo transportadas en el helicóptero del Ejército peruano un 25 de setiembre del año de 1993. Con esta información que yo presté directamente a funcionarios de la embajada de Estados Unidos entre ellos miembros de la DEA, me gané la puerta abierta hacia la confianza de su Gobierno, tanto es así que a mí y a mi familia se le llevó a los Estados Unidos en medida de protección. Dada la magnitud de la organización que por primera vez en el Perú se había incautado esa cantidad de droga y aun más, en los helicópteros del Ejército peruano que iban a ser trasladados y aclaro que es público y conocido de las Fuerzas Armadas de quién era la persona que estaba manejando en aquel entonces. Por eso, es que el Gobierno americano vio la manera de protegerme en los Estados Unidos a mí y a mi familia. Posterior a esto, con mi aun ímpetu de joven de aventurero seguí en esta situación, pero ya del otro bando de la justicia lo cual acá en mi país nunca entendieron que habían cosas que yo tenía que hacer por mi mismo conocimiento del narcotráfico, ser parte y miembro de un narcotraficante y de una organización. Eso me sirvió para muchos más alcances, más trabajo que lo hice, tanto en los Estados Unidos como acá en Perú que luego esta misma situación me llevó a estar preso, lo cual tampoco nunca he dicho que soy inocente. He reconocido mis actos judicialmente, reconozco, llevo doce años preso de los cuales estoy cumpliendo una sentencia de 25 años. -2-

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