480% de inflación promedio, y llegamos a una cifra de 7% en el 2001, de un dígito, lo cual no deja de ser
un esfuerzo que hay que perdurar, cuidar, porque ha costado mucho, no ha sido sin costo y sin
sufrimiento, pero que ahora estamos, digamos, empezando a recibir los frutos de lograr economías con
inflación baja y estable que es un elemento central para el buen funcionamiento de cualquier economía.
Como les decía, se ha logrado mayor equilibrio fiscal en los 90, si ustedes se dan cuenta, mirando la línea
de arriba, promedio de América Latina, se redujeron sustancialmente y obviamente a partir del año 98, se
empieza a observar un aumento moderado, pero un aumento de los déficits fiscales producto de las crisis
financieras hacia finales de la década.
Dada la inestabilidad real que hemos estado observando en América Latina en términos de los
crecimientos económicos, si bien hemos logrado una estabilidad nominal, medida por el índice de
inflación, que hay que cuidar y preservar, en términos de crecimiento no lo hemos hecho muy bien en
América Latina.
Si ustedes comparan la cifras de crecimiento promedio, ven que en la década de los 90 es bastante inferior
a la década que va desde el 50 al 80 en crecimiento promedio.
No hemos logrado, digamos, acercarnos al 5% promedio y no hemos 5,4% y nos hemos mantenido
alrededor del 3% en la década de los 90, por supuesto comparado con la década perdida de los 80 es
bastante bueno. Pero el tema aquí es que eso está reflejando los problemas de la inestabilidad real a la
cual han estado sujetas nuestras economías.
La mayoría de los países ha sido incapaz de recuperar los ritmos de crecimiento anteriores a la crisis de la
deuda de 1982 con muy pocas excepciones.
Bueno, lamentablemente este gráfico, Argentina ya no va a estar ahí, no hemos ajustado el gráfico con los
últimos eventos, pero a excepción de Chile, Bolivia en algún grado y Uruguay, en general los países han
estado por debajo en promedio, independiente de que en algunos años muestren, digamos, cifras de
crecimiento importante, han estado por debajo en promedio del crecimiento de las décadas anteriores a la
crisis de la deuda.
Esto, obviamente, hay razones macro y razones de inestabilidad, y una de las cosas que preocupa mucho a
nivel de los desafíos macroeconómicos, es que la región no ha sido capaz de aumentar los niveles de
ahorro interno.
Si ustedes se fijan, hemos estado pegados, digamos, en un promedio entre 18% y 19% el ahorro nacional
interno, no hemos sido capaces de incrementar significativamente nuestros niveles de ahorro, teniendo
que suplir para aumentar, para las necesidades de inversión, con ahorro externo. Eso no es nuevo en
América Latina, o sea, es algo que hemos tenido desde siempre.
Pero hoy día estamos sujetos a un ahorro externo cada vez más volátil que responde a otras reglas de
mercado, como les decía, como cambia la fuente de los mercados de bonos, etcétera, donde este ahorro es
bastante volátil, entonces estamos sujetos a qué pasa con este ahorro y recibimos los shock externos a los
cuales tenemos que estar ajustándonos.
Es fundamental, digamos, poder aumentar el área roja del ahorro interno si queremos tratar de estabilizar
los caminos de crecimiento a futuro.
La tasa de inversión, consecuentemente, ha seguido siendo baja, y si ustedes se fijan en este gráfico, aquí
tenemos el año 70, estamos prácticamente al mismo nivel, un poquito por debajo de la tasa de inversión
sobre PIB de los años 70.
O sea, desde esa perspectiva no lo hemos hecho muy bien, o sea, de la perspectiva de crear las
condiciones para desarrollar un proceso de crecimiento sostenido.
Este gráfico por problema de tiempo lo tienen ustedes, simplemente compara a nivel de subregiones, que
siempre es interesante entre Sudamérica, Centroamérica y el Caribe, pero por problema de tiempo no lo
voy a comentar mucho.
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