No podría decir lo mismo con relación a las negociaciones con la banca privada, por cuanto como lo ha
señalado Óscar y yo comparto esa opinión, faltó transparencia en este proceso de negociación.
Es cierto de que mientras se está realizando el proceso hay que guardar hermetismo, hay razones técnicas
evidentes para evitar que hayan especulaciones en el mercado, pero una vez cerrado el proceso tuvo que
haber información muy clara, muy transparente y esa información no se dio, particularmente, hay *didas
sobre cómo se realizó el proceso de recompra por parte del Perú con la cual se hizo un repago de parte de
esta deuda.
Y por otro lado, también creo de que en estos años hubo una simetría, por cuanto, si bien
internacionalmente consideraron que el Perú volvía al redil, el Estado peruano sigue sin honrar muchas
deudas internas. O sea, hay acreedores internos como el caso de la deuda agraria, por ejemplo, la de la
Reforma Agraria, y esto es un sesgo que en realidad, no permite por lo menos a mis ojos y yo creo que
visto en una forma global, la calidad crediticia del país sigue a mi criterio siendo una calidad pobre por
razones de que no honra de la misma forma a sus acreedores internos que sus acreedores externos.
¿Qué lecciones podemos nosotros extraer de toda esta experiencia?
Una primera lección es que no hemos tenido objetivos claros en lo que es la administración de la deuda
externa. En un balance, si bien el proceso de renegociación decía que es positivo en la mayor parte de
esos aspectos, en lo que es endeudamiento externo salvo lo que es la deuda que se adquiere con los
organismos internacionales, justamente para poder viabilizar todo el proceso, hubo un gran margen de
endeudamiento que ha estado sujeto a falta de transparencia y particularmente, créditos.
Si nos hemos endeudado entre el año 1990 y el año 2000 alrededor de 13 mil 300 millones de dólares, un
39% de libre disponibilidad hay margen ahí para dudas y también hay 240 millones de dólares que
representan solamente 1,8% del total del endeudamiento de esta época, que es endeudamiento para la
defensa que por lo menos un 50% iba a parar a bolsillos de personas vinculadas en negocios, aparte de lo
que es el uso de los fondos de la privatización.
Entonces, falta de objetivos en la Dirección General de Crédito Público en todo este proceso de
renegociación, ni siquiera tenía los registros, no sabíamos cuál era la deuda, cuáles eran la mora, los
intereses. Lo cual puso en desventaja al Perú frente a las partes que se sentaban con nosotros a negociar,
por cuanto si no teníamos nosotros la información se tuvo que encargar a J.P Morgan para que siga esta
labor que de por sí estaba al otro lado de la Mesa, hubiese sido preferible poner un a institución, quizá,
más neutral para que no quepan dudas.
Probablemente, lo haya hecho bien; probablemente lo haya hecho sin sesgos, no lo sabemos. El tema está
en que toda esta información y el proceso de sinceramiento de la deuda no se conoce exactamente cómo
se hizo para el común de los peruanos.
Existe un desincentivo en el país a cumplir con los pagos de la deuda externa. El desincentivo es
institucional pero también es político. O sea, en el Perú cuando hablamos de problema de la deuda, en
realidad, la mayor parte de los peruanos y hoy día un 99% de los peruanos piensa de por qué pagamos la
deuda externa y por qué es que no pagamos la deuda social. Ese es un poco el criterio que prima en el
Congreso, el criterio que prima en las protestas de las provincias; hay que dejar de pagar la deuda y más
bien hay que atender lo social.
Realmente, esto me hace recordar un poco al discurso que nos ha dado hace poco el ex Presidente del
Banco Central de Reserva de la Argentina, que nos presenta una situación en la Argentina, en el cual
entre los años 1990 al 2000, prácticamente, la Argentina fue el paraíso terrenal y en el año 2001 se
cometió algunos errores y el abultado servicio de la deuda, nos complicó el asunto y fue un error haber
dejado a un lado el régimen de convertibilidad.
Cuando en realidad, el servicio de la deuda no surge porque sí, no es un tema, o sea no es a temporal sino
que tiene un carácter eminentemente intertemporal, o sea, surge como consecuencia como lo ha dicho
Elmer, como consecuencia de los déficits fiscales sistemáticos que se han producido por muchos años.
Y en el caso de la Argentina, si bien el gasto público no creció de manera importante, era un gasto que de
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