los procedimientos indispensables de publicidad para que este tipo de normas impone nuestro actual
ordenamiento constitucional, en casos de orden militar o de otro tipo, para realizar adquisiciones poco
transparentes y con claros indicios de ser penalmente punibles, también en procedimientos que se reserva
a un pequeño núcleo de altos funcionarios que desarrollan actividades financieras con fondos públicos sin
ningún mecanismo de control eficaz.
Por otro lato también, queremos resaltar que hemos encontrado a veces una permanente voluntad dolosa
en el uso de los recursos del Estado y con ello una interpretación inadecuada de la legislación nacional y
mal uso de las instituciones del Estado con el afán de dotar de una apariencia de legalidad a sus acciones.
Todo lo cual es expresión de que existió una red de inteligencia, irresponsabilidad y corrupción, y
revelador también de una institucionalidad; es decir, de un cuerpo organizado de pautas, normas y
comportamientos formales e informales que hacen poco probables la posibilidad de control,
transparencia, vigilancia social, etcétera.
Sin embargo, la investigación del Congreso no puede limitarse a establecer los hechos y señalar los
culpables. No puede agotarse en el pasado, debe necesariamente trascenderlo. Debe establecer las causas
que permitieron que ocurriera, debe proponer los mecanismos necesarios que impidan que nuevamente se
repita.
Consideramos que nuestra labor no se agota en determinar la existencia de indicios razonables de hechos
tipificados legalmente como delitos o como infracciones constitucionales. Hay que establecer las causas
por lo que sucedieron y realizar las acciones necesarias para que en el futuro no vuelva a ocurrir.
Dentro de esta óptica, los hechos del pasado cobran una nueva dimensión; su análisis, el conocimiento del
contexto es sumamente útil para poder dar cuenta adecuadamente de los acontecimientos y ponderar la
gravedad de los hechos.
Si bien la magnitud de la deuda impide la inversión social y se vuelve en una deuda interna para los
desposeídos de la sociedad, haber actuado en diversas oportunidades con negligencia, irresponsabilidad y
corrupción acrecienta este problema llevándolo a niveles de inexcusable lesa humanidad. La reflexión
acerca del contexto es imprescindible para un adecuado informe congresal de nuestra Comisión.
Y en el intento encontramos una invalorable respuesta y apoyo del Banco Central de Reserva, en especial
de su presidente, el doctor Richard Webb, entusiasta investigador de nuestra economía para llevar
entonces adelante este foro que felizmente hoy día realizamos.
En él intentamos recoger evaluaciones del contexto, lecciones extraídas del análisis de nuestra propia
realidad y de otras similares, determinar las tendencias de la deuda como restricción económica, para
luego recoger de las fuerzas de mayor presencia nacional la posibilidad de formular una política de
Estado.
Las 2 sesiones de trabajo, en este foro, responden entonces a la doble inquietud: de recoger los elementos
de análisis técnico-económico, los problemas de orden macroeconómico planteados, los criterios de orden
institucional que habría que tener en cuenta como soporte de una reflexión de orden político acerca de las
posibilidades de avanzar todos juntos en una misma dirección acerca de la deuda externa, en especial de
la pública; pero sin dejar de estar atentos a los problemas de lo que tiene el sector privado y esta es la que
más ha crecido en los últimos 10 años.
Tomar decisiones acerca de la deuda pública externa está directamente relacionado con el bien público,
que llamamos presupuesto; y por lo tanto, con las posibilidades de inversión social y las acciones contra
la pobreza. Pero tiene que ver también con su institucionalidad que está de por medio y la posibilidad de
que la sociedad pueda ejercer vigilancia sobre estas decisiones. Actuar, tiene hoy un gran sentido de
futuro, pues tiene indudables efectos de corto y mediano plazo.
Plantearse el tema con seriedad y transcendencia supone tratar de contestar orgánicamente varios niveles
de pregunta. Queremos tener respuestas para ver qué hacemos con esta restricción externa, qué objetivos
macroeconómicos nos planteamos, hasta dónde nos endeudamos, cuánto nos impacta el servicio actual de
la deuda, cuál debe ser la institucionalidad que permita de un nuevo endeudamiento, es posible reperfilar
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