El señor SOTERO NAVARRO.— Sí, yo era comandante general de región.
La señora PRESIDENTA.— Claro. Sólo que en ese momento ya el tema de los motocars era
algo que estaba en curso. Ya estaba caminando.
El señor SOTERO NAVARRO.— Ya estaba caminando.
La señora PRESIDENTA.— Entonces, quizás usted en esa reunión hizo alguna referencia a
que eso estaba resultando bien. En su análisis.
El señor SOTERO NAVARRO.— Se hizo una broma, porque todos somos generales se hizo
una broma. Y como todo el mundo sabía de los motocars, los benditos motocars que me tenían
hasta acá, entonces la gente se rió. Porque existían los motocars, pero los motocars no eran míos,
yo estaba cumpliendo una misión.
La señora PRESIDENTA.— Compró 20 y luego como fue bien, entre comillas, el negocio,
compró más y llegó a 57, dice ¿no?
El señor SOTERO NAVARRO.— A 57.
La señora PRESIDENTA.— ¿Y a quién rendía cuentas del negocio? ¿Quién administraba esto?
El señor SOTERO NAVARRO.— Yo lo administraba.
La señora PRESIDENTA.— ¿Y usted tenía que informarle al SIN cómo iba o ya era libre?
El señor SOTERO NAVARRO.— No, yo solamente cumplí, seguía cumpliendo la misión y
cuando llegó a fin de año del 2000 ahí quedaron las motocars.
La señora PRESIDENTA.— Pero, entonces, arrojaba ganancias, sí, porque arrojaba dinero
favorable para comprar más motocars; ¿aparte de eso sobraba dinero favorable a quien manejaba
esto?
El señor SOTERO NAVARRO.— No. Yo exigía al máximo, por eso logré llegar a 57
motocars; porque en un año prácticamente, en dos años de trabajo de 20 pasaron a 57; o sea, son
37 motocars más, casi el doble. Si hubiera sido un negocio, las 20 motocars en el primer año ya
se pagaron, en el segundo año eran ganancias; pero mi interés no era la ganancia, mi interés era
seguir cumpliendo y viendo el asunto éste. Bueno, se llegó y eso es lo que hay con respecto a las
motocars que usted me ha hablado y a los 90 mil dólares.
Pero no es que yo pedí la mayor cantidad de dinero, porque yo le he explicado que Loreto no es
para mayor cantidad de dinero.
La señora PRESIDENTA.— Pero usted hizo quizás referencia a este tema en la reunión. El
tema del motocar usted lo tocó, como dice usted, casi en broma en esa reunión.
El señor SOTERO NAVARRO.— No, yo no lo toqué. Por ahí un compañero hizo una broma:
las motocars de Sotero. Ja, ja, se rieron.
La señora PRESIDENTA.— ¿Y ahí usted dijo que le había costando tanto comprarlos o algo?
El señor SOTERO NAVARRO.— No, no, yo no he dicho nada de eso. Más bien me molestó la
broma a mí, porque yo no quería que nadie supiera de eso, porque era una misión que yo había
recibido y la estaba cumpliendo ¿no?
La señora PRESIDENTA.— ¿Y tuvo que firmar un recibo al SIN de que había recibido 90 mil
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