El señor TULLUME GONZÁLEZ.— Así es, señor.
El señor PRESIDENTE.— Solamente usted preparaba y luego se retiraba.
El señor TULLUME GONZÁLEZ.— Así es, señor, esa es la verdad.
El señor PRESIDENTE.— Muy bien. Nos ha referido usted que por orden de su superior usted
instaló una cámara secreta en el despacho del señor Fujimori.
El señor TULLUME GONZÁLEZ.— Yo y el coronel Huamán, señor congresista, los dos
vinimos a Palacio de Gobierno.
El señor PRESIDENTE.— Y que usted enseñó al señor Fujimori a manejar esa cámara secreta
a través de un dispositivo de control remoto.
El señor TULLUME GONZÁLEZ.— Exactamente yo no. Nos pidió, estaba yo presente y el
coronel le indicó, salvo algunos errores yo le aclaré.
El señor PRESIDENTE.— Usted era, pues, el técnico que señalaba cómo debía manejarse
correctamente ese aparato.
El señor TULLUME GONZÁLEZ.— Así es, señor congresista.
El señor PRESIDENTE.— Usted nos ha dicho que el control de esa camara instalada por orden
del señor i'Ll111110111 a su despacho estaba en cl sLádundo piso de Palacio dC Gobicunc.
El señor TULLUME GONZÁLEZ.— Así es. No recuerdo bien, señor congresista, si es
segundo o tercer piso pero no estaba en el mismo despacho del señor Presidente.
El señor PRESIDENTE.— ¿Y usted hizo las instalaciones?
El señor TULLUME GONZÁLEZ.
Así es, yo con el coronel Huamán.
El señor PRESIDENTE.— Correcto. ¿Y usted comprobó de que eso funcionaba correctamente,
perfectam ente?
El señor TULLUME GONZÁLEZ.
funcionando.
Así es, señor congresista, se comprobó que eso estaba
El señor PRESIDENTE.— ¿Usted no sabe cuántas veces se filmó ahí?
El señor TULLUME GONZÁLEZ.— Así es, señor congresista.
El señor PRESIDENTE.— Ahora, díganos. ¿Usted no sabe ni por referencias cuál es el destino
que tuvieron estos miles o estas miles de cintas de grabación que se produjeron en el SIN?
El señor TULLUME GONZÁLEZ.— Señor congresista, yo cuando salgo de acá, porque es
público, y yo como le vuelvo a repetir yo he cumplido órdenes y a mí me ordenan acompañarlo
al señor Vladimiro a Panamá y cuando yo regreso entonces ya todo estaba diferente.
Ahorita, como le vuelvo a repetir, tengo 4 meses arresto domiciliario, estoy sufriendo todo el
peso de la ley, nadie me visita, ¿con quién puedo conversar?
El señor PRESIDENTE.— Es decir, nos dice usted de otro modo de que no sabe qué cosa ha
podido pasar con esos vídeos.
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