La señora PRESIDENTA.— Dentro de esta investigación, digamos, abarca todo este tema de derechos humanos, nosotros hemos recogido la versión de un testigo que lo hemos denominado con una numeración, el N.° 1, concretamente la posibilidad o la afirmación que este testigo hace, de que había agentes de inteligencia que como consecuencia de que conocían información muy grave como de este tipo o que pudieran ser sospechosa de haberle entregado, sufrieron el mismo fin que Mariella Barreto, pero que se consignaba una muerte en cumplimiento de acciones y que por ese motivo esta comisión ha derivado esta denuncia a la fiscalía para comprobar realmente el uso final de este tan escabroso como es el de un incinerador, como es el de estas celdas en los sótanos y el presunto entierro de restos humanos en una zona de este cuartel general. Quisiéramos saber que si dentro de las investigaciones que no comprometen la revelación de fuentes, ha recibido versiones similares a la que este testigo nos ha vertido a nosotros, sin comprometer —por supuesto— su fuente. El señor CRUZ VILCHEZ.— Sobre ese tema no podría aportarle cosas concretas. La señora PRESIDENTA.— Salvo el caso de Mariella Barreto que usted conoció. El señor CRUZ VILCHEZ.— Bueno, lo que se conoce es que ha habido una práctica, o sea ha habido... La situación en nuestro país, la guerra contra la subversión, contra un grupo de terroristas, las dimensiones que alcanzó y las doctrinas antisubversivas que se manejaron, generaron una cultura represiva, que por supuesto alcanzó estos límites. Por ejemplo, en el caso de Jaime Ayala ocurrido en el agosto del año... probablemente él fue secuestrado en agosto del año 1984 y probablemente por testimonios que hemos recogido de propios infantes de marina que trabajaron al lado del famoso "Camión", Ayala, pues, fue ejecutado la víspera de que una comisión del Ministerio Público compuesta por el entonces Fiscal de la Nación y el Secretario General de la Fiscalía llegaran a Huanta en busca — precisamente— de Ayala y entonces, nosotros que solamente conocíamos hasta el momento que Ayala y el gerente de la radio en el que trabajaba en Huanta lo deja en la puerta y él va a reclamar por el allanamiento de la casa de su madre que se había producido ese día y de ahí nadie sabía más. Este testigo nos permitió conocer lo que había conocido, lo que había ocurrido después con Ayala adentro y la versión que tenemos, es que Ayala, pues, como otros fue torturado y fue despedazo, fue seccionado y la versión que tenemos es que fue enterrado en distintos lugares del estadio de Huanta. Eso lo hemos publicado en una revelación que obtuvimos hace poco, existen otras versiones de que habría sido uno de los que apreció en las fosas de Pucayacu. Esta versión que nosotros hemos recibido la hemos publicado porque la fuente que la proporcionó es bastante veraz, cercana al propio jefe del operativo, Artaza ¿no? Entonces, este tipo de cultura existe, o sea... La señora PRESIDENTA.— La pregunta es: si evidentemente esto estaba sometido felizmente a la imprescribilidad de delitos contra los derechos humanos, independientemente de las investigaciones de la Comisión de la Verdad, el hecho de que no hay cosa juzgada para este tipo de actos. Este tipo de prácticas que son absolutamente ilegales, criminales, se llegaron a realizar en contra de los propios miembros de los servicios de inteligencia. Lo que ocurre es que nosotros hemos recibido el testimonio de este testigo que nos da el mapa y que nos hace llegar al incinerador y señala la posibilidad de que haya habido entierros clandestinos, señala que hay agentes que por informar o por ya sabían mucho eran eliminados con este tipo de práctica. -19-

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