cantidad de gente, es más, tenía —que me acuerdo como si fuera ayer— un guardaespaldas de apellido Pavón Gonzales. El señor PRESIDENTE.— ¿Usted entregó el dinero directamente a él? El señor TIJERO GUZMÁN.— Sí, señor. No, él no tenía mayor desparpajo, y aparte de eso sin que me interese —y, por favor, lo digo solo porque estamos en una conversación muy privada— el señor, el comentario era muy fuerte y por sus modales que era un homosexual. El señor PRESIDENTE.— Pero, está bien, ¿y eso qué tenía que ver con el dinero que le entregaba? El señor TIJERO GUZMÁN.— Porque nosotros los pensantes, que tenemos un dedo de frente sabemos que es una personalidad dual, o sea doble y que es mucho más peligroso que hablemos con una mujermujer o un hombre-hombre, porque no sabemos a qué avenirnos. Es más, es prudente que se investigue, ya que estamos en este tema —no me hubiera gustado tocarlo, pero vamos— que se investigue hasta las finales qué fue del señor Víctor Carusso. El señor PRESIDENTE.— ¿Quién es él? El señor TIJERO GUZMÁN.— Un conocidísimo narcotraficante de Monzón, en Tingo María, fue encontrado en una bolsa. Dios mío, 84, 85, fue encontrado partido como en 10 pedazos y metido en un costalillo. Se comenta mucho que este señor tiene bastante que ver en eso. El señor PRESIDENTE.— ¿Está usted hablando del señor Agustín Mantilla? El señor TIJERO GUZMÁN.— Agustín Mantilla. El señor PRESIDENTE.— ¿Y por qué deduce usted que tendría que ver el señor Mantilla? El señor TIJERO GUZMÁN.— Porque nosotros habíamos tomado casi la decisión de no seguir soportando sus chantajes, sus extorsiones, sus presiones. El señor PRESIDENTE.— ¿Quiénes ustedes, usted y otros grupos, otras bandas? El señor TIJERO GUZMÁN.— Víctor Carusso. El señor PRESIDENTE.— ¿Víctor Carusso también ya era uno de los que, era uno de los chantajeados? El señor TIJERO GUZMÁN.— Un hombre, perdón, muy fuerte en su zona. Es más, creo que tiene un sobrino en Lurigancho que se llama Cavero Carusso, entonces a él le pueden preguntar algunas cosas y vamos sumando y algo va saliendo, doctor. El señor PRESIDENTE.— Bien, entonces ¿hasta qué época habría usted entregado dinero a Mantilla? El señor TIJERO GUZMÁN.— Del 86, 87, doctor. El señor PRESIDENTE.— ¿87? Porque usted se supone que ya el 87 estaba en Estados Unidos. El señor TIJERO GUZMÁN.— Sí. El señor PRESIDENTE.— ¿Por qué razón va usted a Estados Unidos, fue en plan de negocios o fue a quedarse? El señor TIJERO GUZMÁN.— No, fui por 10 días a hacer un negocio y me quedé 9 años preso. El señor PRESIDENTE.— Bien, entonces le agradecemos su colaboración. -16-

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