El señor CHANG CHING (C90-NM).— ¿Estos fondos del Pacific Industrial Bank eran de
cuenta de Venero, suyas, del mismo Montesinos, de quién?
El señor VALENCIA ROSAS.— Yo presumo que eran del dinero que en el mes de marzo se
había trasladado al Pacific Bank y que en alguna medida eran vuelto a repatriarse por
necesidades de liquidez. Es una presunción personal.
El señor CHANG CHING (C90-NM).— ¿No tiene ninguna seguridad?
El señor VALENCIA ROSAS.— No. No tengo seguridad total, porque el que manejaba
directamente las operaciones de todos los certificados era Alberto Venero, esto hasta el mes
de octubre.
¿Por qué digo hasta el mes de octubre? Porque justo en el mes de octubre ocurre el hecho que
hace un momento yo les había manifestado, y entrar en el detalle del contacto que tengo con
la esposa del ex asesor y su hija, la señorita Silvana, que es donde en alguna medida empiezo
a tener relación directa a lo que eran los movimientos propios de los certificados.
Si me permite continuar con el desarrollo de la pregunta, para llegar al punto, señor
Presidente. En octubre también se da el hecho —porque son cosas que se dan en paralelo,
diferentes actividades— en octubre el señor Alberto Venero, en reunión con sus hermanos, el
señor Luis Venero Garrido y Wilfredo Venero Garrido, en una casa El Bucaré 300, en
Camacho, que después indicaré al detalle cómo es que se desarrollaron esos hechos, nos
reúne, nos convoca y les dice: Valencia va a tener que dar la cara donde la vieja y la hija,
porque tiene que manejar el tema de los certificados.
Entonces, Lucho Venero, le dice: bueno, en todo caso, habría que llamarla, sí, tú tienes que
llamarla “Gato”. “Gato” le decían a Wilfredo Venero, a Lucho Venero le decían “Aries”, a
Alberto Venero le decían “El ingeniero”, a su chofer le decían “Kid”. Entonces tú, “Gato”,
llama a la vieja y coordina.
Es así que hace una coordinación en una cochera que queda al frente del restaurante Vivaldi,
que queda en Pardo. Se hace la cita y en el momento que llegamos los tres, habían dos
personas, para mí desconocidas en ese momento, una señora y señorita que estaban
caminando en la puerta, y se baja Wilfredo Venero, y Lucho Venero le dice: “Gato”, anda
avísales que ya estamos. Al momento de que estas dos personas se acercan al vehículo, le dice
Lucho Venero: tía, te vamos a presentar a una persona de confianza, el tío ya sabe —al
parecer ya había tenido comunicación Alberto Venero con el ex asesor— el tío ya sabe y va a
ser la persona que en alguna medida va a contactar para los efectos de los bancos.
Ingresaron al vehículo, hubieron las presentaciones del caso, me limité solamente al trato del
saludo formal y no hubo mayor comunicación. Eso fue en el mes de octubre.
Posteriormente, ya después de que ocurrió el hecho del evento de la casa de Doña Rosa, en el
mes de noviembre cuando estaba todo convulsionado, para mí y por los problemas que ya
ustedes conocen, me hace una llamada telefónica. Perdón, haciendo un paréntesis, ya terminé
la secuencia de lo que es Gran Caimán-Wiese Bank; en paralelo estamos entrando también a
la secuencia que es Pacific Bank.
Entonces, en el mes de noviembre, después del evento de la comunicación, donde dijo “sí, que
ha habido el 60% de lo que es Caimán y todo lo demás”, recibo una llamada telefónica de la
señora indicándome de que había tenido la instrucción de su esposo para que le enseñara las
oficinas del Industrial Pacific Bank, ya que ellos no conocían. Yo me comunico con Alberto
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