Es así que acompaño, a pedido del señor Alberto Venero, a Wilfredo Venero al banco, a la oficina principal ubicada en San Isidro, creo que es la calle Las Camelias si no me equivoco, cerca hay un lugar que es muy conocido que es el Ebony, no me acuerdo qué calle es exactamente. Es un edificio donde figura ahí el símbolo del Banco Interamericano de Finanzas. A este lugar nos acercamos entrando primero el señor Luis Duthurburu en una camioneta Jeep Cherokee, de un color verde petróleo, y en la parte posterior entramos nosotros acompañando a Wilfredo Venero en otra camioneta Jeep Cherokee, de propiedad del señor Wilfredo Venero, y con una maleta. Este señor, previo a ello, me recogió de mi casa y ahí es donde lo empiezo a acompañar. Ingresamos al sótano del banco, al parecer ya todo estaba coordinado por el señor Luis Duthurburu, ingresamos al primer nivel y después nos pidieron que esperáramos, y yo recuerdo que en una de las paredes había un ingreso como una especie de puerta especial de ingreso a las bóvedas. Acompañé al señor Wilfredo Venero, ingresamos con la maleta y el señor Luis Duthurburu ya se encontraba en el interior conversando con el señor David Ellenbogen, y lo que pude escuchar era: no te preocupes —dirigiéndose al señor Duthurburu— esto lo vamos a sacar por unos certificados y, bueno, ya tengo una persona amiga —al parecer de la misma colonia judía de él— que va a apoyar en los certificados, ya que este señor goza de mucho respaldo económico. Probablemente sea por el efecto de la no declaración ante la Fiscalía o la Superintendencia de Banca, que está regulada. Pero, en todo caso, yo me remitiría a que si ustedes pueden pedir información en el mes de marzo o abril, pudieran ver la cifra específica que ingresó al banco, que es una cantidad notoria, de entre 7 y 8 millones de dólares. El señor PRESIDENTE.— ¿Qué banco y qué año, por favor, señor Valencia? El señor VALENCIA ROSAS.— Sí, señor Presidente. Mencionaba que era el Banco Interamericano de Finanzas, la oficina principal; esto se dio en el mes de marzo del 2000, probablemente fue a mediados de marzo del 2000 o, en el peor de los casos, primeros días de abril de ese año. Lo dejé al señor Wilfredo Venero en la bóveda y me retiré a pedido de ellos. Y es así de que en una conversación posterior, reunión donde participé con el señor Duthurburu y Venero, le manifiesta que los certificados tenían que ser partidos en diferentes cantidades equivalentes a, creo yo, si mal no recuerdo, 500 mil dólares cada certificado, cuyo monto total llegaban a la cantidad final que habían depositado. Ya en forma privada, en la conversación que tuvimos con el señor Alberto Venero, éste me manifiesta, con el perdón de la mesa: a este viejo lo vamos —no sé si puedo decir la palabra exacta, señor Presidente. El señor PRESIDENTE.— Dígalo conforme usted lo ha escuchado. El señor VALENCIA ROSAS.— A este viejo lo vamos a joder, porque yo creo que éste se está tirando la comisión; entonces, vamos a esperar que pasen unos 3 ó 4 meses y le voy a pedir la plata para llevarlo al Pacific. Bueno, yo simplemente escuchaba, porque las instrucciones, las órdenes venía de él. También soy testigo del hecho de que quizás habrá sido el mes de julio o agosto, donde -36-

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