El señor VALENCIA ROSAS.— Es correcto. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO (GPD).— Y en el caso de Corpancho, nosotros hemos recibido una información que no, digamos, está comprobada. ¿Tenía alguna relación con el congresista Gamarra? ¿Se conocían? Según usted. El señor VALENCIA ROSAS.— No, desconozco ese detalle, congresista. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO (GPD).— Y con otros, digamos, esta gente vinculada a Venero, ¿mencionaba algunos vínculos de poder? ¿Qué militares? Cuando usted habla de alta graduación. El señor VALENCIA ROSAS.— Hablo de, nunca vi al General Villanueva Ruesta, pero sé de que lo visitaba, Alberto Venero, directamente a sus oficinas. También al General Bello, sí, de la FAP. También al Almirante Ibárcena. Tengo entendido de que había una gran amistad de Alberto Venero con el Almirante Ibárcena. En una oportunidad yo asistí a una reunión a la Oficina de la Comandancia General de la Marina en la cual hubo un trato, pude apreciar, bastante estrecho entre Alberto y el Almirante Ibárcena. También asistían lógicamente los presidentes de la Caja en cada circunstancia, pero era de uso exclusivo, de tratamiento directo de Alberto Venero. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO (GPD).— ¿Usted conoce algún obsequio de Venero a Ibárcena? Como de caballos, por ejemplo. El señor VALENCIA ROSAS.— Creo que más bien es al revés. De lo que me comentó Alberto Venero en una oportunidad, el Comandante de la Marina, Ibárcena, le regala a Alberto unos caballos, tengo entendido que uno de ellos se llamaba Ecus. Hasta donde yo puedo recordar, un día, por Pachacamac me llevó a conocer un caballo, según él, pura sangre. Y también el regalo que le hiciera el Almirante Calizaya, que en algún momento me manifestó: Este me debe la vida. Porque su ascenso, gracias a mí se ha realizado. El Almirante Calizaya invita a su casa en Cieneguilla a Alberto Venero y éste a su vez nos hace partícipes a Lucho Venero, Wilfredo Venero y a mí para que lo acompañáramos. Se hizo una exhibición de caballos de paso dentro de su casa. Ese es un hecho que puedo recordar en una forma muy tangencial, que al parecer hasta cierto punto el Almirante Calizaya, no sé si le vende o le regala, unos caballos de paso a Alberto Venero, que los tenía depositados en el ambiente denominado como Bujama en Mala. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO (FIM).— ¿Y había tratos comerciales para construcciones para la Marina? ¿Qué tipo de relaciones? El señor VALENCIA ROSAS.— Tengo entendido de que en algún momento se estuvo tramitando el hecho de querer construir (33) los departamentos para la Marina por el lado de Ventanilla, pero por lo que pude percibir, había ciertas limitaciones de cuota de pago que finalmente iban a tener que hacer los integrantes de la institución militar, en este caso la Marina. Porque excedían a un cuadro mínimo de aportes de pago, porque consideraba mucho el hecho de que lo que ganaban estas personas eran demasiado poco y la cuota que iban a tener que aportar para los departamentos excedía en un 10 ó 15% y que difícilmente iban a poder cumplir. -103-

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