El señor VALENCIA ROSAS.— Mire, si hacemos un poco el recuento de todo lo que ya he venido transmitiendo, tendríamos que ubicarnos en diferentes épocas del tiempo, años 96, 97, 98, 99 y parte del 2000, donde de repente producto de las negociaciones que pudieron haber tenido Alberto Venero y sus socios habían transferencias tanto internas como externas, en las cuales eran direccionadas. Y de repente para mayor luces, señor Presidente, si ustedes de repente solicitan los swift bancarios de todas repatriaciones que hacen, el que habla, el señor Luis Duthurburu, el señor Franklin Loayza, el señor Jorge Pérez Zumaeta, la señora Martha Garmendia, el señor Néstor Rojas Godinez, y todos los que en alguna medida puedo evocar y ustedes recordar de los que han tenido participación en estas expatriaciones, yo tengo la plena seguridad de que todas ellas vienen de una misma cuenta madre que es Treves Intora en Panamá. Ésta en alguna medida es la que intermedia, desconozco los detalles, estoy un poco especulando en el tema, pero creo que el señor Luis Duthurburu es la mejor persona que puede dar al detalle de este movimiento bancario. Pero era una empresa intermedia, que fungía como representante en este caso de la determinada marca de aeronaves y de repuestos. Ésta a su vez al momento de presentarse al Estado Peruano decía valer una determinada cantidad de dinero, y ésta al mismo tiempo pagaba la diferencia a Bielorrusia donde tengo entendido en alguna oportunidad viajaron el señor Claus Corpancho, Geralrd Krüeger Dizillo, Enrique Benavides para hacer los tratos directos allá en Bielorrusia, y se quedaban con una diferencia que después era repartida como utilidades de la sociedad. Es lo que yo puedo tener como conocimiento muy a grosso modo, señor Presidente. El señor CHANG CHING (C90-NM).— Lo que está usted diciendo, entonces, es que todas estas operaciones procederían de la compra venta de esas armas o hay algún otro origen. Porque realmente si uno comienza a sumar lo que recibe Montesinos, lo que recibe Venero, Valencia, Duthurburu, Corpancho, Moshe Rothschild, etcétera, suman, sabe Dios, de repente suma más de todo lo que es la compra de armas, no tiene explicación. El señor VALENCIA ROSAS.— Si como bien usted dice señor Chang Ching, por su intermedio, señor Presidente, estamos en el terreno de la especulación. Pero también de lo que sí se ha hablado o se dice y existe información periodística, que al parecer yo creo está muy cercana de la verdad, eran cantidades dobladas de sus precios reales. No tomen esta versión mía como referencia total y absoluta, solamente tómenlo por favor como punto de referencia. Sé que utilizaban mayores porcentajes. Y si estamos hablando de compra de armas donde bordeaban los 460 millones de dólares y en algún momento creo que se habló de 600 millones de dólares, si decimos que era un 50 ó 60% estamos pudiendo observar fácilmente que estábamos bordeando los 350 millones de dólares, aparte del otro tipo de licitaciones que había como diferentes empresas bajo la modalidad encubierta en diferentes empresas que proveían al Estado, pero que eran de las mismas personas, como hace un momento hice entrega de la relación de las vinculaciones de personas y empresas que representaban a los mismos. Probablemente, señor Presidente, mal podría hacer yo de repente un resumen de los montos totales retomados o adquiridos durante todos estos años, pero estamos hablando de cantidades bastante apreciables que hasta donde puedo tener entendido el Estado Peruano le daba como uso específico a lo que era Ministerio de Defensa repartido para la Fuerza Aérea, Ejército, Policía Nacional y Marina. El señor CHANG CHING (C90-NM).— Dígame, quién es la señora o señorita, no sé, Elda -80-

Select target paragraph3

Connect to a paragraph
Connect to an entity
Disable highlights
Add to table of contents