solamente una oficina donde se realizaban los compromisos de operación; pero todos los
movimientos bancarios eran vía bancos locales tipo swift, en los que se hacían las
transferencias a las instrucciones que daba en este caso el Pacific Industrial Bank.
El señor PRESIDENTE.— El dinero depositado en el Banco de Comercio, esos 22 millones
que se depositan el 21 y el 31 de enero del 2001, ¿de dónde salió?
El señor VALENCIA ROSAS.— Como he narrado, señor Presidente, podemos remitirnos a
su archivo de grabación, Alberto Venero, después de lo que ya comenté la conversación con
el señor Abelardo Campbell y el señor Francisco Taboada, me dicen: espérame en tu casa.
Previo a ello, como también recuerdo haber manifestado: mi pariente necesita sacar dinero. Es
ahí donde me entrega la lista de personas, las cuales tenía que especificarse a quiénes se les va
a repatriar y todo lo demás, y es donde yo espero en mi casa, llega Alberto Venero con una
camioneta, su Mercedes blindado, hace el movimiento, y hasta donde yo tengo entendido fue
entregado por el ex asesor a Alberto Venero.
El señor PRESIDENTE.— Usted mencionó a la Corporación Sagitario y nos comentó hace
un momento que habían ido ustedes con el señor Venero a hacer una conversación referente a
un trato, en donde el señor Augusto Wiese, ustedes le proponen que él iba a pagar 10% de las
operaciones de construcción. ¿Usted podría ampliarnos un poquito el tema?
El señor VALENCIA ROSAS.— Sí, señor Presidente, también me remito a la grabación,
entré en el detalle. No es el hecho que solamente al señor Augusto Wiese se le indicaba de
que él iba a pagar el 10%, eran lobbies que se hacían con diferentes empresas constructoras y
era una especie de que alguien tenía que ganar. Y como supuestamente entre ellas competían,
el ganador ya sabía a qué atenerse, era un poco el factor sorpresa, una modalidad que se usó y
que dio resultado durante un buen tiempo.
El señor PRESIDENTE.— ¿Podría explicarme a qué se refiere el factor sorpresa?
El señor VALENCIA ROSAS.— Sí, quizás como ejemplo gráfico, las compañías
constructoras A, B, C y D, cuyos representantes, personas totalmente diferentes, entraban en
comunicación con las “personas de poder” dentro de la institución (22) a la cual se quería
acceder, se hacían los lobbies, venían las presentaciones del caso y se decía lo siguiente,
manejado básicamente por el señor Duthurburu, asistiendo yo en algunos momentos como
persona testigo presencial de los hechos, se manifestaba que tenían que dar el 10% a la
licitación al ganador. Es así que cuando se daba el efecto de la calificación de los invitados en
la Caja de Pensiones frente a un proyecto específico de construcción, cuando ocurría el acto
del ganador ya sabía que tenía que ir donde las personas “de poder” que tenían los alcances de
cumplir el compromiso correspondiente. Eso quizás explica en una forma gráfica, señor
Presidente, lo que usted me acaba de preguntar.
El señor PRESIDENTE.— O sea, quiere decir que los A, B, C, D, todo el mundo sabía, si es
que resultaba ganador.
El señor VALENCIA ROSAS.— Así es, señor Presidente.
El señor PRESIDENTE.— O éstos se matriculaban antes con el 10%.
El señor VALENCIA ROSAS.— No, no. Eso era al final, al momento de que se sabía quién
era el ganador de la licitación.
El señor PRESIDENTE.— Dentro de todo este complejo sistema de necesidad de ingresos
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