directa de Alberto Venero que era para diferentes personas de mucha confianza de él, mal yo
podría decir qué personas porque en todo caso si de repente se remiten a la relación de
llamadas telefónicas de los números que le acabo de manifestar en las diferentes entidades,
pueden llegar a detectar a qué números claves siempre se llamaba, porque siempre hay
números específicos que signan a determinadas personas y eso puede ser un derrotero del
grado de confianza o comunicación que pudieran haber con el grupo de poder que en su
momento pudo haberse tenido.
Otro de los puntos, señor Presidente, si me permite, lo que pasa es que ya adelanté varios
temas. Uno de los problemas que tuve, justamente, en el momento de pánico cuando empieza
a ocurrir el hecho de que como ustedes por todos conocido el parachoque de todos estos
problemas y la cara visible fue Juan Valencia y su esposa Nelly Tovar a través de la famosa
casa de playa Arica.
Dentro de este marco voy a rogar con toda la humildad del caso tratar de ubicarse dentro de
mi momento emocional y psicológico. Nos entró un pánico tan extremo que desgraciadamente
documentos que hubieran sido de muchísimo valor en este momento para mí entré a la
decisión de quemarlo y eso también un poco dentro de la conversación que tuve con Alberto
Venero en el mes de noviembre cuando él estaba ya en Estados Unidos y según él me
esperaba en Miami y yo tomo la decisión de no viajar (31) porque no podía dejar sola a mi
esposa ni a mi familia dada la circunstancia, es que tomo la decisión de quemar una serie de
pruebas.
Confieso esto porque creo que también es parte de las ocurrencias y de hechos que creo que
ustedes deben de tener conocimiento.
El señor CUARESMA SÁNCHEZ.— Señor Valencia, ¿como qué pruebas?
El señor VALENCIA ROSAS.— Como, por ejemplo, dinero que entregaba Alberto Venero
y me firmaba, Duthurburu me firmaba, Luis Venero me firmaba, Wilfredo Venero y me
firmaba, de todas las cosas que ustedes a bien han venido preguntándome, dinero en efectivo,
pero lamentablemente y sólo en este momento lo único que puedo hacer es mencionarlo
porque toda esa documentación la anulé.
Es más, en alguna medida yo era una especie de administrador de los fondos que se
reservaban para gastos. Es el caso que el señor Wilfredo Venero se dedicaba a solicitud al
parecer decía él del tío, de contratarnos show donde tengo entendido de que contrataban
streaper y chicas que hacían determinados strep tease o actos en sí.
En una oportunidad el señor Alberto Venero me invita a la casa de la chacra que le llamaba en
Chaclacayo en Los Cóndores y al ingresar y poder conocer las instalaciones por el interior, es
que me dice ven para que conozcas este ambiente. Era, dentro de todo esa extensión de
terreno, una especie de casita donde al ingresar había una luna polarizada, había un taburete
en el centro y había también unos reflectores de colores y Alberto Venero me manifiesta, yo
creo que el viejo es medio enfermito.
Un poco sumando todos estos hechos, también que es importante, creo yo, señor Presidente,
también enmarcarnos dentro del aspecto psicológico. Es que aproximadamente en el mes de
agosto el señor Alberto Venero me pide de los fondos que se reservaban para gastos 13 mil
dólares para pagar un show, hecho de que le transmite esto a su primo que le designaba como
gato.
Señor Presidente, también tengo que volver a reiterar, si ustedes me permiten y me disculpan
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