acabo de manifestar. De ahí es que a pedido de Alberto me indica también que buscaba un lugar que fuera de mucho más acogida, es así que contacto con la señorita Cecilia Oliveros, al parecer corredora de inmuebles y me muestra dos casas. Una casa en La Molina y una casa en el Bucaré 300 en Camacho. Yo lo traslado a Alberto Venero para que conozca las dos casas y este a su vez me indica que se quedaba en la casa del Bucaré 300, acá hay un detalle interesante, señor Presidente. En alguna medida yo he podido percibir de que el señor Alberto Venero dentro de las declaraciones que he podido escuchar por televisión, él manifiesta de que a partir del año 98 él deja todo, no tiene que ver nada y que todo era Lucho Venero, Wilfredo Venero y Juan Valencia y un poco como que carga la responsabilidad a terceras personas. Pero puedo manifestar, justamente, con las direcciones y manifestaciones que le estoy dando, señor Presidente, que el propietario de la casa del Bucaré 300, el señor José Campodónico cuyo teléfono es el 913-6311, el 372-2920, el 372-7879, este señor indica que cuando me hace la entrega del inmueble que si quería las personas que iban a ocuparlo, podrían contratar los servicios de un miembro de su confianza que era prácticamente un servidor de muchos años y de su seguridad, recuerdo el nombre era Manuel. En una oportunidad, ya transcurrido el tiempo, me llamó la atención el hecho de que al frente de esta casa había una caseta de vigilancia de toda la cuadra en la que los vigilantes me llamaban así en forma muy directa, señor Valencia, y me identificaban. Me llamó a atención porque dije si yo no me daba a conocer con ninguno de ellos, cómo es que ellos saben. Puedo deducir el hecho de que el señor Manuel vigilante persona de confianza del señor propietario José Campodónico, es que transmita un poco ese tipo de información, pero ocurrió un detalle curioso. En esta casa existían también la crianza de perros mastines y pastores alemanes que al final también fue el mismo, destruyeron se quejaron, el señor Campodónico pidió reparaciones civiles, pero en un momento determinado cuando yo voy a visitarlo a pedido del señor Alberto Venero encuentro de que el señor Manuel, el guardián, lo encuentro con la cara hinchada y un ojo moreteado. Cuando me ubico con Alberto Venero le digo, ¿qué es lo que ha pasado? El pobre hombre está con la cara hinchada. No si no que este guanaco, me dice, me ha matado un perro al momento de cerrar la puerta del car porch y yo he entrado en rabia y casi lo mato, me dice. No, pero tienes que tener cuidado porque las cosas no son así. Si bien estás guardando un perfil bajo, no puedes estar haciendo ese tipo de escándalo. Hasta donde yo puedo tener entendido, este señor guardó un cierto resentimiento por el acto de la agresión física. En el marco de estos detalles, señor Presidente, porque esto en alguna medida puede ser comprobable para que ustedes puedan referirse que en los años que él dice no haber tenido absolutamente nada, hacía las coordinaciones vía Banco de Comercio por intermedio de la señora Lourdes Muñoz Rodríguez para las coordinaciones que ustedes hace un momento me preguntaron. El señor CUARESMA SÁNCHEZ.— Señor Valencia, playa Arica. Ahí aparece Montesinos regado de un carro, dos carros, pero un último carro un Mercedes blindado que usted ha señalado que igualmente, ¿no es cierto? se obsequia pero hay una dama a través de la cual sale la documentación, ¿usted deposita dinero en dos cuentas para Vladimiro Montesinos?, -91-

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