La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— Y en cuanto a esos, digamos, pagos en inmuebles o en dinero, usted podría informar de depósitos, ya sabemos por qué se ha levantado el secreto bancario respecto a depósitos en el exterior, en Gran Caimán, en territorio norteamericano, de dineros de Venero que estén depositados ahí en bancos. El señor VALENCIA ROSAS.— Bueno, al respecto no sé si me permita revisar un poco mi agenda que de repente puedo dar un poco más de información al respecto. Yo lo que puedo referir es que en una oportunidad la señorita Elsa Solís, permítame buscar exactamente, la señorita Elsa Solís, del Bank of America, lo visitó en Lima para administrarle, al parecer, algunas colocaciones de dinero. Esto ha sido en el año 99. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— ¿Esta era la etapa en que se ocultaba Venero, no? El señor VALENCIA ROSAS.— Sí, efectivamente. Tengo acá también el teléfono que es el 001305-530-4142, tengo este detalle porque precisamente en el momento de las presentaciones es que hacíamos intercambio de tarjetas y en alguna medida también intercambiábamos un poco las opiniones bancarias, ya que ella sabía que pertenecía al directorio de una entidad financiera. Después, también recuerdo. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— Pero, cómo se daba en el marco de qué esta reunión. ¿Usted era miembro de Finsur en ese momento o del Banco de Comercio? El señor VALENCIA ROSAS.— No. Yo siempre he sido miembro del directorio de la Financiera Regional del Sur, del Banco de Comercio nunca lo he sido. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— Sólo que ha habido relación entre ambas entidades. El señor VALENCIA ROSAS.— Efectivamente, la relación directa era la Caja de Pensiones Militar Policial y había algún tipo de coordinación con los funcionarios, porque se buscaban objetivos comunes: era la captación del mercado. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— Al momento que se reúnen Venero, usted y la señorita Solís, del Bank of America, ¿en calidad de qué lo hace Venero y en qué ambiente, en qué lugar se realiza la reunión? El señor VALENCIA ROSAS.— Recuerdo que ésta fue una visita que la señorita hace a su casa, en José Antonio 160, lugar donde siempre se reunían todas las personas que en alguna medida tenían que coordinar o a solicitud de él requería su presencia. Es el caso que en una oportunidad estando presente y desarrollándose el tema de conversación en un almuerzo, es que tomo conocimiento del hecho, lo que les estoy manifestando. También en algunas oportunidades. La señora TOWNSEND DIEZ CANSECO.— Perdón que le interrumpa. ¿Usted conoce a la señorita Solís?, ¿la ve? El señor VALENCIA ROSAS.— Sí, señorita. Sí la conozco y ella también me reconoce. -70-

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