el trabajo era a Alberto Venero. Yo trabajaba para Alberto Venero y que en la práctica y finalmente pudiera apreciarse de otra forma, simplemente es cuestión de terminología, probablemente. Pero a quien yo me debía era a Alberto Venero dado que él me había brindado la confianza del caso. No sé si de repente podría caber la oportunidad también, señor Presidente, de agregar a la manifestación lo que en este momento se viene a la mente. En el caso este de los depósitos realizados en Gran Caimán, en el mes de octubre, noviembre del año 2000, cuando ya prácticamente estaba por terminarse todo este asunto que ha derivado en el problema que nos ha juntado hoy día, señor Presidente, Alberto Venero me dice en la medida en que tengamos los certificados del viejo. Porque en ese momento ya se dirigía al viejo no al tío: lo vamos a tener enganchado. Y de las comisiones que saquemos de la colocación de dinero en el Pacific Bank, de las comisiones nosotros vamos a hacer que figure una tasa de interés menor y bueno las comisiones como colocadores de dinero nosotros vamos a ser beneficiarios. Es ahí cuando se repliegan un poco los Venero y al no ser yo como Juan Valencia una cara visible, demasiado maltratado en el ambiente público, es que él me indica de que deberíamos de hacer la transferencia cuanto antes del dinero que estaba en Gran Caimán, del Wiese Bank. Para esto, el señor Manuel Custodio me hace una llamada telefónica indicándome de que el señor Alfonso Madalengoitia, del Wiese, quería hablar conmigo, puesto de que figuraba el señor Wilfredo Venero como persona representante de los certificados pero que no había firmado. Pero como ya sabían de que yo era de la persona de confianza de Alberto Venero, y en alguna medida también quiero rescatar el hecho de que cuando se hicieron los actos de colocación de dinero siempre se decían que eran de terceras personas, de políticos que no querían aparecer, a los funcionarios de los bancos. Lógicamente que al final se llegó a descubrir todo. Y es así que llega el momento en que se denuncia en el Congreso la existencia de dos certificados numerados del Gran Caimán en el Wiese Bank. motivo que origina la preocupación del señor Alfonso Madaleingoitia y al parecer de los directivos de la empresa a la que él trabajaba. Yo me hago presente a la reunión, donde estaba el señor Alfonso Madaleingoitia. Nos habremos reunido unas cinco veces probablemente. Una primera oportunidad con Alberto Venero en meses pasados para verificar el tipo de tasa de interés que se le estaba colocando al certificado; en una segunda oportunidad, cuando personalmente con el señor Madaleingoitia a la llamada del señor Custodio me dijo: Estoy preocupado porque esto ha sido denunciado. Yo no sé cómo se ha filtrado. Estos dineros son de terceras personas. Sí, son de terceras personas que no quieren aparecer y simplemente nosotros somos colocadores de dinero, ya que ellos lo requieren como banco. Es el caso que cuando en una siguiente reunión donde me he citado hace acto de presencia el señor Eugenio Bertini y me dice en forma casi imperativa, el señor Alfonso Madaleingoitia: Oye, tienes que firmar este documento porque tu estas representando los certificados. Y es más, vamos a generar una reunión en la cual tu vas a salir a la luz pública a decir que son tus certificados. Opinión que aceptó el señor Eugenio Bertini y lógicamente que yo accedí pero en forma subjetiva ya que eso lo tenía que evaluar porque tenía repercusiones que podían ir en mi contra. Posteriormente me llama el señor Alfonso Madaleingoitia y me dice de que iba a ver una -46-

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