independientes y las puertas son contraplacadas porque yo creo que es para acceder a
personas que no sean muy exigentes. Y aquí en la parte de adelante estoy proyectando la
construcción de una piscina que va en segundo piso, que permita tener una visibilidad
totalmente diferente a lo que usualmente se tiene frente a la playa. Es ahí que me dijo: Puede
retirarse, ingeniero Rojas. Me retiré.
Posterior a eso Alberto Venero y la persona que lo acompañaba también salieron. A los días
es que Alberto me dice: Oye, mi pariente te va a alquilar la propiedad, pero eso sí con la
condición que le des día y noche y termines la piscina, porque de todas maneras quiere usar
esa propiedad en este verano. Estábamos entrando al verano del 1995. Eso significaba que de
noviembre a diciembre tenían que desarrollarse todos los trabajos que tenía pendientes.
Entonces me dice, no te preocupes, nosotros te vamos a dar el dinero, yo te voy a dar el
dinero, me dijo, concretamente para que termines la construcción. Y eso sí, el 31 tienes que
estar entregando la propiedad. Va a ser en alquiler y todo lo que nosotros en alguna medida o
yo pudiera contribuir para que se mejoren las instalaciones, va a ser a cuenta del alquiler.
Para mi me pareció una idea y un negocio interesante, porque esa era de una inversión de
largo plazo. Y se da el momento de que llega el día 31 de diciembre de 1994 cuando recibo la
llamada a eso de las 2 de la tarde y me dice: Tienen que salir toda la gente —porque había
gente que estaba limpiando, terminando de hacer algunos arreglos— y tiene que quedar
solamente tu guardián.
Para esto yo le había manifestado que mi guardián era mi cuñado, el señor Mario Tovar
Mendívil. Que se quede él ahí para que explique las cosas que se tengan que hacer y ya
después si él quiere retirarse que se retire. Ya veremos qué hacemos.
Me retiro del lugar y se da el caso de que ocupan el ambiente y aproximadamente en los
meses del año 1995, en el mes de mayo, junio, por ahí, hay una publicación en la revista
Caretas donde se toman las fotografías del ex asesor presidencial. Entonces ahí tomo
conocimiento real de la persona a la cual estaba en las instalaciones y quién era el famoso "tío
y pariente".
En ese instante Alberto me dice: Te vamos a devolver la propiedad y vas a tener que levantar
con tu arquitecto —en ese momento estaba el arquitecto Eduardo Vidaurre, persona
fallecida— la pared, porque le han tomado la fotografía del puente que está en la carretera.
Bueno, hice la coordinación con el arquitecto y a partir de ese momento en el mes de agosto
fue entregada la propiedad y el siguiente año, en el año 1996, mediados de 1996, es que
Alberto Venero me dice de que él y su pariente habían decidido comprar la propiedad y que
no me preocupe que después me iban a hacer el alcance del dinero. Pero lo que sí tenía que
hacer es el sustituirme en el nombre y que ponga a una persona de confianza.
Es así que el lote 1, 2 y 22 figuran como propietarios el señor Jaime Steves, un amigo de la
familia.
Transcurridos los años, ya estamos hablando 1996, 1997, inicios de 1998, es que en ese lapso
requieren de mi apoyo para que como yo teniendo más tiempo en Lurín y conociendo a más
gente, me piden que convenza al vecino, que quedaba en este caso en el lote 21, para que éste
pudiera vender la propiedad. Logro ubicar al señor de apellido Colhuaynate el mismo que me
dice de que el valor de su propiedad era 40 mil dólares, son cifras aproximadas, señor
Presidente, pero que quería que se registre con una cantidad menor, creo que fue como 15 mil
dólares la que fueron registrados.
-33-
Select target paragraph3
Connect to a paragraph
Connect to an entity
Disable highlights
Add to table of contents